El desarrollo del partido fue muy diferente al de la fecha anterior,
pero el resultado fue el mismo: Huracán se tuvo que conformar con un
empate. Fueron 90 minutos emocionantes, que no dieron respiro, y que
pudieron haber terminado tanto para uno como para el otro equipo.
Aunque Huracán se encontró con el gol al salir del vestuario, de la
mano de Auzqui luego de un centro de Walter Pérez, el que avanzó
más decididamente fue Gimnasia. Por eso su empate en el minuto 9,
luego de que la pelota cruzara toda el área dos veces y Silva la
metiera de cabeza al arco, no sorprendió. El local tuvo unos cuantos
minutos más en los que mantuvo el protagonismo, pero cuando el Globo
reaccionó y comenzó a ocupar todo el ancho de la cancha para
atacar, el juego se inclinó para su lado. A partir de una presión
un poco más alta y un Walter Pérez endendidísimo, Huracán se la
pasó toda el primer tiempo avisando que el segundo gol estaba al
caer. Aunque tuvo las más claras, Gimnasia no se quedó atrás y
contribuyó a que se armara un partido muy dinámico.
Las condiciones del juego no cambiaron en la segunda parte, aunque
Huracán perdió claridad con la salida de Walter Pérez y Chávez.
Recién con el ingreso de Toranzo volvió a acomodarse y a aprovechar
los espacios que abría Gamba por su banda. El gol del Pato y el casi
inmediato empate de Comba luego de una enorme desconcentración de la
defensa quemera dejaron las cosas como estaban. Ninguno de los dos
equipos se resignó al empate y ambos siguieron dejando espacios
atrás en su afán de alcanzar la victoria. Huracán pudo haberse
quedado con todo como con nada. Hasta la última jugada del partido,
el resultado estuvo abierto.
Si hubiera que explicar escuetamente lo que sucedió en La Plata,
se puede decir que Huracán lo terminó empatando por los errores
cometidos atrás. Como no suele suceder, la defensa estuvo floja y
los huecos que se vieron especialmente entre los centrales fueron una
sorpresa poco agradable. Las buenas atajadas que realizó Marcos Díaz
a lo largo de la noche hablan de eso, además de la insistencia de
Gimnasia por llegar al arco. Sin embargo y por largos ratos, el resto
del equipo se mostró fresco. Aun con un Damonte que sigue jugando a
media máquina, Huracán fue un equipo de decisiones y transiciones
rápidas y bien realizadas. Walter Pérez es una brújula en cada
ataque del Globo y si algo le falta para ser la solución definitiva
es aguantar algunos minutos más cada partido. Sin embargo, la
función de amalgama entre la tarea más defensiva y los delanteros
también la cumplió muy bien Toranzo. Cuando este equipo tiene un
jugador que funciona de unión entre esas dos líneas, le resulta
mucho más fácil llegar al arco rival. No fue casualidad la cantidad
de jugadas ofensivas que construyó Huracán, y si no metió más
goles fue porque faltó terminar igual de bien cada avance. El Globo
casi no tuvo altibajos en los 90 minutos, lo que es una buena noticia
de la mitad para adelante y una mala noticia en la defensa, que
estuvo unos pasos más atrás y le costó resolver lo que Gimnasia le
presentaba.
Huracán perdió una buena oportunidad de acortar distancias con el
puntero. El torneo es largo, hay jugadores importantes que todavía
tienen que volver al equipo titular y sigue teniendo la ventaja de
que le faltan jugar dos partidos que los demás ya jugaron. En el
momento que vuelva a sumar de a tres, el Globo va a seguir en
carrera.

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