Después de
cincuenta años Huracán le ganó a Olimpo de visitante y sumó tres puntos
importantísimos para la pelea de abajo y para empezar a pensar, por qué no, en
otros objetivos. El equipo de Alfaro no brilló pero le alcanzó para ganar.
El Globo fue
un poco más durante el primer tiempo. Sin un rendimiento especialmente
acertado, fue más preciso que Olimpo y por eso siempre estuvo más cerca del
gol. Se dedicó a amontonarse en la entrada del área visitante, pero el gol
llegó cuando los espacios se ocuparon con inteligencia. A los 32 minutos,
Pussetto recuperó la pelota en el campo de Huracán y se la pasó a Wanchope,
para que la filtrara entre las líneas defensivas de Olimpo y Coniglio pudiera
definir de primera por el costado del arquero. Olimpo tuvo jugadas aisladas,
aunque si no convirtió en buena medida fue por tener poca puntería.
Con más
voluntad que otra cosa Olimpo preocupó al inicio del segundo tiempo. Recién con
el ingreso de Romero Gamarra a los 17 Huracán pudo recuperar el control. Se
convirtió en un equipo que compensaba con verticalidad las imprecisiones. El
golazo de larga distancia de Bogado a los 33 minutos cerró un partido en el que
Olimpo tuvo chances claras de empatarlo pero, por suerte para el Globo, le
faltó definición.
Fue un dato
muy importante el rendimiento del rival. La cantidad de jugadas que Olimpo
desperdició fueron clave para que el resultado terminara como terminó. A lo
largo del partido, Huracán dejó que Olimpo se acercara mucho al área chica pero
siempre terminó resolviéndolo o salvándose por la mala definición de los
rivales. Por su parte, durante el primer tiempo Huracán volvió al conocido
recurso del pelotazo a Ábila. Coniglio estuvo muy despierto para bajar pelotas,
pero lo mejor terminó llegando con la pelota al pie, y no es un dato menor. En
el segundo tiempo, cuando apretó el acelerador, los pelotazos estuvieron un
poco mejor direccionados y por eso molestó más al arquero rival. Pussetto y
Romero Gamarra en el segundo tiempo fueron los mejor ubicados en el campo y por
momentos se desperdiciaron sus recursos por apelar al pelotazo. Bogado entró y
aportó firmeza al mediocampo, además de convertir ese golazo. Si vuelve a ser
el Mauro que ordenaba al equipo desde el círculo central, Huracán va a salir
ganando.
Sin olvidar el
pobre rendimiento del rival, esta victoria es una buena noticia. Desde lo
anímico siempre suma romper rachas, a lo que se le agrega la valla en cero.
Huracán no es prolijo, ni contundente y por momentos tampoco demasiado
intimidante. Pero se ven once jugadores con un mismo objetivo y, aunque eso
solo no alcanza para generar seguridad, es un avance.

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