Huracán (1) 0-0 (3) Vélez
Hasta octavos
llegó la ilusión de Huracán en la Copa Argentina. Después de un empate sin
goles en los noventa minutos, terminó cediendo la clasificación a un Vélez, que
tampoco tuvo mucho para decir en el juego, en la definición por penales.
El partido fue
parejo. Vélez no fue demasiado insistente a la hora de intentar molestar a
Marcos Díaz, pero cuando se acercó, exigió al arquero las intervenciones que
nos tiene acostumbrados. Huracán volvió a jugar para Wanchope, y sus chances
volvieron a reducirse a jugadas aisladas que pocas veces llegaban a ser
profundas y peligrosas.
En el segundo
tiempo el partido se volvió más vertical y con el paso de los minutos se vio
cómo Huracán empezaba a inclinar un poco la cancha. El gol parecía mucho más
cercano al equipo de Parque Patricios, y tuvo su oportunidad a los 33 desde el
punto penal después de una mano en el área. Romero Gamarra desperdició una
oportunidad que hubiese cambiado la historia. El Globo siguió presionando
arriba pero no pudo sacar diferencias, y Vélez se mostró cómodo con la idea de
definir por penales.
Un yerre de
Wanchope y dos atajadas a Toranzo y Romero Gamarra, además de los penales bien
pateados por Vélez, dejó a Huracán afuera de esta edición de la Copa Argentina.
El Globo tuvo
dificultades para sacar diferencias en el desarrollo del partido y no es
noticia nueva. Quienes tienen la batuta en este aspecto son, especialmente,
Toranzo y Mariano González (que tuvo un regreso interesante), pero el equipo no
siempre acompaña. Durante algunos minutos los laterales se sumaron al intento
de creación de juego pero terminó siendo contraproducente cuando Vélez se
decidía a dejar su cómoda pasividad e ir a molestar a Marcos Díaz. Ábila no
estuvo especialmente encendido y nuevamente él desperdició la más clara del
partido, además del penal de Romero Gamarra, con el arquero caído y la red a su
disposición pateando al cuerpo. Ese rato del segundo tiempo que Huracán se
enfocó un poco más en alcanzar el arco de Vélez fue más producto de la voluntad
de algunos jugadores que de ideas concretas de cómo vulnerar la defensa rival.
Por último, es necesario realizar un llamado de atención hacia las definiciones
desde el punto penal. Tanto los de la serie final como el del Kaku durante el
partido (con la excepción de Coniglio, el único que entró) no fueron gol porque
fueron mal pateados. Se pagó muy caro no haber podido aprovechar esas
oportunidades clarísimas.
Dado el
resultado y dada la eliminación, lo importante es que esto ahora no se traduzca
en un bajón anímico del equipo. Queda mucho camino por recorrer en el torneo y
Huracán tiene que estar en condiciones de hacerlo con más solidez de la que se
le vio hasta ahora si quiere empezar a cambiar la historia.

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