Huracán no
sólo le ganó a Lanús sino que además lo pasó por arriba. Y no sólo lo pasó por
arriba sino que también le metió cuatro goles. Se trataba de un equipo rival
que no estaba al cien por ciento, pero la contundencia fue innegable.
El Globo tuvo
la iniciativa y se reflejó en el resultado muy rápidamente. Wanchope recibió
una pelota de Pussetto solo al costado del área chica y a los 11 minutos no
perdonó. Tanto antes como después de eso, se mantuvo seguro de lo que hacía y
Lanús casi no pudo ofrecer resistencia. A los 33, Romero Gamarra convirtió con
un remate desde el borde del área grande y empezó a armar la fiesta. Huracán
dejó al visitante atrapado en su campo y no tuvo que trabajar demasiado en el
aspecto defensivo.
En el segundo
tiempo Huracán no le dio tiempo a Lanús para que se armara. A los 4 minutos,
Ábila cabeceó un centro de Chimino y puso el tercero. El equipo no necesitó la
pelota para convencer a Lanús de que iba a terminar perdiendo. Lo dejó jugar en
su campo y cada tanto lanzaba ataques que avisaban que, incluso tres goles
arriba, no estaba todo terminado. Fue señal de esto el penal errado por Denis.
El gol de Mariano González a los 36 no hizo más que cerrar una victoria que
incluso pudo haber sido más abultada.
Huracán sabía
que el partido lo ganaba, lo único que necesitó fue encontrar los caminos
adecuados para alcanzar ese objetivo. Con una base impenetrable atrás, se armó
con firmeza y precisión, aspecto en el que a veces este equipo falla. El equipo
en general tuvo una tarde con un nivel muy alto, pero hay algunos jugadores en
particular para destacar. Fue clave la actuación de Bogado, que se convirtió en
una brújula para el medio campo. Además, no podemos olvidarnos de Ramón Ábila,
que además de los dos goles, metió una asistencia. Wanchope no da respiro, y
cuando el equipo lo acompaña, es imparable. El punto más fuerte del rendimiento
de Huracán fue su tranquilidad. Llevó el partido a su gusto y a su ritmo.
Cuando no quiso hacerse cargo de la tenencia de la pelota (que fue la mayor
parte del tiempo), no dejó que Lanús se moviera con espacios más allá de los
tres cuartos de cancha. Cuando quiso pisar el acelerador y mover los hilos del
ataque, fue astuto y no se complicó en exceso. Cuando tuvo que bajar un cambio
y ponerle paños fríos al partido, no dejó que Lanús tocara la pelota.
Si hay que
resumir el rendimiento de Huracán en una palabra, fue sólido. No solamente por
los cuatro goles, cosa que no pasa todos los días, sino sobre todo por la
autoridad con la que se paró en la cancha. Fue, desde el minuto cero hasta el
minuto noventa, un equipo ganador y eso permitió que ahora, de a poco empiece a
posicionarse con más tranquilidad en las tablas.

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