sábado, 28 de octubre de 2017

Huracán 4-0 Lanús



Huracán no sólo le ganó a Lanús sino que además lo pasó por arriba. Y no sólo lo pasó por arriba sino que también le metió cuatro goles. Se trataba de un equipo rival que no estaba al cien por ciento, pero la contundencia fue innegable.

El Globo tuvo la iniciativa y se reflejó en el resultado muy rápidamente. Wanchope recibió una pelota de Pussetto solo al costado del área chica y a los 11 minutos no perdonó. Tanto antes como después de eso, se mantuvo seguro de lo que hacía y Lanús casi no pudo ofrecer resistencia. A los 33, Romero Gamarra convirtió con un remate desde el borde del área grande y empezó a armar la fiesta. Huracán dejó al visitante atrapado en su campo y no tuvo que trabajar demasiado en el aspecto defensivo.

En el segundo tiempo Huracán no le dio tiempo a Lanús para que se armara. A los 4 minutos, Ábila cabeceó un centro de Chimino y puso el tercero. El equipo no necesitó la pelota para convencer a Lanús de que iba a terminar perdiendo. Lo dejó jugar en su campo y cada tanto lanzaba ataques que avisaban que, incluso tres goles arriba, no estaba todo terminado. Fue señal de esto el penal errado por Denis. El gol de Mariano González a los 36 no hizo más que cerrar una victoria que incluso pudo haber sido más abultada.

Huracán sabía que el partido lo ganaba, lo único que necesitó fue encontrar los caminos adecuados para alcanzar ese objetivo. Con una base impenetrable atrás, se armó con firmeza y precisión, aspecto en el que a veces este equipo falla. El equipo en general tuvo una tarde con un nivel muy alto, pero hay algunos jugadores en particular para destacar. Fue clave la actuación de Bogado, que se convirtió en una brújula para el medio campo. Además, no podemos olvidarnos de Ramón Ábila, que además de los dos goles, metió una asistencia. Wanchope no da respiro, y cuando el equipo lo acompaña, es imparable. El punto más fuerte del rendimiento de Huracán fue su tranquilidad. Llevó el partido a su gusto y a su ritmo. Cuando no quiso hacerse cargo de la tenencia de la pelota (que fue la mayor parte del tiempo), no dejó que Lanús se moviera con espacios más allá de los tres cuartos de cancha. Cuando quiso pisar el acelerador y mover los hilos del ataque, fue astuto y no se complicó en exceso. Cuando tuvo que bajar un cambio y ponerle paños fríos al partido, no dejó que Lanús tocara la pelota.

Si hay que resumir el rendimiento de Huracán en una palabra, fue sólido. No solamente por los cuatro goles, cosa que no pasa todos los días, sino sobre todo por la autoridad con la que se paró en la cancha. Fue, desde el minuto cero hasta el minuto noventa, un equipo ganador y eso permitió que ahora, de a poco empiece a posicionarse con más tranquilidad en las tablas.

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