Firme, convencido de que esta vez la
racha sí iba a poder romperse, con los objetivos ordenados y las ideas claras,
Huracán se trajo los tres puntos de visitante y advirtió que quizá, si sigue
este camino, puede ser un rival por el que preocuparse.
Con poco de los dos lados, lo
primeros minutos fueron aburridos. Especialmente desde Toranzo, de a poco Huracán se fue
adueñando del mediocampo y ocupando los espacios en la cancha. A los 29
minutos, a partir de una recuperación de Solís en mitad de cancha, el Pato
asistió magistralmente a Pussetto, que con un pase atrás le dejó la pelota
servida a Wanchope para convertir el gol que el equipo ya estaba mereciendo.
Gimnasia casi no llegó a Marcos Díaz en el primer tiempo, en gran medida
gracias a la presión de Huracán.
Impulsado por lo que se había hecho
en la primera parte, a los 12 del segundo tiempo, Ábila habilitó a Pussetto en
un contragolpe, que puso el 2-0. Con los minutos Huracán fue perdiendo peso. En
vez de controlar el partido, trató de aguantar el resultado y no le salió del
todo bien. A los 17, en un tiro libre, a Colazo le quedó la pelota por atrás de
toda la defensa y pudo descontar. El Globo tuvo que esperar al tiempo de descuento
para liquidar el resultado, esta vez con un misil de Pussetto desde afuera del
área que se clavó en la red.
En el segundo tercio del partido,
Huracán fue un equipo que supo jugar sin la pelota. Dejó que Gimnasia se
hiciera cargo de la posesión, pero mantuvo el control del encuentro. La presión
alta fue clave, además de la precisión en los pases y las decisiones rápidas y
acertadas. El equipo fue once futbolistas con la misma idea de juego, y eso
es una buena noticia. Toranzo volvió a ser una pieza clave tanto en la
distribución como en la recuperación antes de que Gimnasia llegara a posiciones
ofensivas, además de cansarse de fabricar tiros libres. Completan el podio
Pussetto y Ramón Ábila, que le dieron contundencia y peligro a la delantera de
Huracán. También hay que destacar la tarea de Coniglio y Mendoza cuando le tocó
entrar, haciendo el trabajo un poco más sucio. Sin embargo, no son todas buenas
noticias. La defensa de Huracán funcionó bien cuando el miedocampo cubrió y
presionó arriba. Pero en el segundo tiempo, y sobre todo hacia el final, hizo
figura a Marcos Díaz al no cubrir el peso que había perdido el Globo en mitad
de cancha.
Además de los tres puntos, este
partido dejó claro cuáles son los puntos fuertes y los puntos débiles del
equipo. Se vio el potencial y qué debe mejorarse para poder pisar firme y quizá
empezar a pensar en cosas un poco más interesantes que la tabla de los
promedios.

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