Y un día se le
acabó la suerte y la racha sin derrotas al equipo de Azconzábal. La
preocupación no es para nada menor teniendo en cuenta que el rival fue un
Arsenal que no brilló excesivamente con lo que ofrecía. Lo cierto es que a
Huracán no le alcanzó lo que tuvo para jugar más o menos decentemente los 90
minutos del partido y lo terminó pagando con los tres puntos.
Al principio
pareció que el Globo estaba un poco más convencido de que quería ganar el
partido. Desordenadamente y sin evidenciar ningún tipo de plan, como nos tiene
acostumbrados, fue hacia el arco rival topándose con un Arsenal más o menos
bien plantado. El envión de Huracán duró demasiado poco y terminó chocando con
el golazo de Brunetta de tiro libre a los 24 minutos. Los que esperaban algún
tipo de reacción de parte de local se quedaron muy decepcionados. Huracán no
hizo absolutamente nada para empatarlo en lo que quedó de la primera parte.
El ingreso de
Romero Gamarra apenas inició el segundo tiempo le dio un poco de aire al
equipo. A partir de ese momento, las pocas jugadas del Globo lo tuvieron a
él y a Toranzo (que ingresó quince
minutos después) como artífices. Hasta consiguieron contagiar un poco al resto
del equipo y eso se vio en el empate después de una interesante sucesión de
toques que terminó con un centro de González hacia la cabeza de Briasco. Pero
todavía no estaba todo dicho. La expulsión de Romat por doble amarilla venía
complicando desde antes pero parecía que el empujón anímico de empate iba a
alcanzar. Sin embargo a los 43 una contra de Arsenal enfrió la alegría de
Huracán cuando un centro atrás terminó en el gol de Sánchez Sotelo. El tiempo
ya no alcanzó para nada más.
Huracán volvió
a ser ese equipo que regalaba un tiempo por partido. Lo de los primeros 45
minutos fue deprimente. Los pelotazos iban y venían sin llegar nunca a donde le
convenía al Globo. Hasta Fritzler, que suele ser el más criterioso del equipo,
se contagió de la mediocridad general. En el segundo tiempo, con los ingresos
del Kaku y el Pato la cosa pareció ordenarse un poco, lo que podría indicar un
camino de salida de este presente. Cuando la pelota corrió por el piso y las
pelotas largas dejaron de ser el único recurso, Huracán mejoró un poco. Sin
embargo, siguió sin alcanzar. La expulsión de Romat condicionó, a lo que se le
sumó la recurrente incapacidad de Angulo para definir las jugadas y la escasez
de recursos más allá de los inventos de Romero Gamarra. Es cierto que, dado el
momento del partido, sorprendió el segundo gol de Arsenal, pero teniendo en
cuenta el rendimiento general, era de esperarse.
En los
partidos anteriores Huracán venía paliando con empates poco satisfactorios la
falta de juego. Esta vez, no tuvo ni siquiera un punto para compensar. Las
fechas corren y las definiciones se acercan. El fixture no está del lado del
Globo y el futuro no se ve demasiado claro.

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