A Huracán no
le sobró absolutamente nada. Por cómo jugó los 90 minutos de partido nadie
hubiera apostado a su favor. Con un golazo en el último minuto volvió a
sostener la racha sin derrotas, pero la imagen general fue más que preocupante.
Atlético
Rafaela tomó la iniciativa al principio de los dos tiempos. No fue demasiado
contundente pero la tarea defensiva de Huracán le facilitó las cosas. A los 5
minutos de la segunda parte, a Leandro Díaz le quedó una pelota a media altura
enfrente del arco después de que a Risso le ganaran la espalda. Ni antes ni después
del gol el partido salió de su amesetamiento. Ninguno de los dos equipos fue
capaz de hilar tres pases seguidos y, aunque hacia el final el Globo se acercó
más al arco rival, nunca pareció estar mínimamente cerca de empatar. Por eso
sorprendió el golazo de Romat, colocando la pelota junto al palo desde el borde
del área en la última jugada del partido.
En ningún
momento Huracán fue un equipo. Nunca se pudo suplir la falta de Fritzler en el
medio y Mancinelli atrás. Rafaela no hizo mucho adelante, y aun así pudo
convertir. Tampoco hizo demasiado en lo defensivo, y sin embargo Huracán jamás
llegó limpiamente al área. Se tiraron pelotazos sin ton ni son a la espera de
que algo (no se sabe muy bien qué) saliera. Los delanteros no fueron de ninguna
manera determinantes. González fue el único que mostró cierta intención de
jugar a algo pero quedó en la nada. Los ingresos de Romero Gamarra y el Rolfi
pudieron haber hecho algo al respecto aunque estuvieron muy poco tiempo en
cancha. En definitiva, lo único que desentonó con la mediocridad general fue el
golazo de Romat.
Parece
increíble que, jugando de esta manera, el Huracán de Azconzábal se siga
manteniendo sin perder. Tiene que depender menos de la ocasional genialidad de
un jugador concreto y más de sí mismo como equipo. Se vieron realmente muy
pocas cosas para rescatar y el Globo sigue en zona peligrosa, mirando de reojo
los promedios.

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