lunes, 27 de marzo de 2017

Vélez 1-1 Huracán



Aunque por cómo se dio el partido el resultado tiene sabor a un poco más que un empate, Huracán tuvo un rendimiento sin destellos ni en lo grupal ni en lo individual. Vélez no hizo mucho más que el Globo y el reparto de puntos terminó siendo lo más justo.

Se prestaron la pelota más o menos equitativamente al comienzo del partido. Huracán era un poco más insistente pero Vélez llegaba más lejos y el gol no parecía acercarse para ninguno de los dos equipos. Sin embargo, el local concretó a los 29 minutos. Un impecable centro atrás dejó a Zabala solo para que, de cabeza, empezara a desarmar los planes de Huracán. A partir de ese momento Vélez se paró mucho más sólidamente en la cancha y los avances del Globo fueron desordenándose cada vez más, más allá de la jugada clarísima de Angulo que pegó en el palo y salió.

El principio del segundo tiempo prometió un juego interesante pero la intensidad fue perdiéndose de a poco. A Huracán le costaba hilar tres pases seguidos y rara vez llegó al arco rival lo que hizo que Vélez empezara a sentirse muy cómodo con la victoria.  Poco indicaba que sería así pero terminó pagándolo caro. A los 39 Assman cometió falta en el área contra Angulo y el árbitro pitó penal. Bogado puso el resultado definitivo descargando algunas tensiones y sobre el final Huracán hasta pudo ganarlo con una jugada de González.

El juego del Globo estuvo bastante más desordenado que lo que se había visto los partidos anteriores. Por momentos la defensa y el mediocampo no coordinaron, a lo que se le sumó el conocido déficit adelante. Angulo y Chacana fueron los responsables de darle velocidad al juego de Huracán adelante pero sólo el ecuatoriano respondió. No sólo por provocar el penal Angulo es la carta más fuerte del Globo en tres cuartos de cancha, incluso teniendo fallas en la definición. Mendoza volvió a plantear más preguntas que certezas y no se ve ninguna mejoría. Fue llamativa la incapacidad que se vio en el segundo tiempo para mantener la posesión de la pelota. Huracán no ocupó espacios inteligentemente y cuando tuvo que crear los jugadores parecían estar cada uno en un partido diferente. Sí es mérito del equipo no perder los ánimos cuando el partido se terminaba y las cosas seguían sin salir.


El punto es importante pero también lo es poner atención a cómo se jugó. Vélez no era un rival que exigiera demasiado y de todas formas planteó problemas. Huracán no está lejos de los puestos peligrosos y lo peor que podría pasarle en este momento es que traduzca esa necesidad de victorias en un juego desprolijo y poco eficaz.

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