Aunque por cómo
se dio el partido el resultado tiene sabor a un poco más que un empate, Huracán
tuvo un rendimiento sin destellos ni en lo grupal ni en lo individual. Vélez no
hizo mucho más que el Globo y el reparto de puntos terminó siendo lo más justo.
Se prestaron la
pelota más o menos equitativamente al comienzo del partido. Huracán era un poco
más insistente pero Vélez llegaba más lejos y el gol no parecía acercarse para
ninguno de los dos equipos. Sin embargo, el local concretó a los 29 minutos. Un
impecable centro atrás dejó a Zabala solo para que, de cabeza, empezara a
desarmar los planes de Huracán. A partir de ese momento Vélez se paró mucho más
sólidamente en la cancha y los avances del Globo fueron desordenándose cada vez
más, más allá de la jugada clarísima de Angulo que pegó en el palo y salió.
El principio
del segundo tiempo prometió un juego interesante pero la intensidad fue
perdiéndose de a poco. A Huracán le costaba hilar tres pases seguidos y rara
vez llegó al arco rival lo que hizo que Vélez empezara a sentirse muy cómodo
con la victoria. Poco indicaba que sería
así pero terminó pagándolo caro. A los 39 Assman cometió falta en el área
contra Angulo y el árbitro pitó penal. Bogado puso el resultado definitivo
descargando algunas tensiones y sobre el final Huracán hasta pudo ganarlo con
una jugada de González.
El juego del
Globo estuvo bastante más desordenado que lo que se había visto los partidos
anteriores. Por momentos la defensa y el mediocampo no coordinaron, a lo que se
le sumó el conocido déficit adelante. Angulo y Chacana fueron los responsables
de darle velocidad al juego de Huracán adelante pero sólo el ecuatoriano
respondió. No sólo por provocar el penal Angulo es la carta más fuerte del
Globo en tres cuartos de cancha, incluso teniendo fallas en la definición.
Mendoza volvió a plantear más preguntas que certezas y no se ve ninguna mejoría.
Fue llamativa la incapacidad que se vio en el segundo tiempo para mantener la
posesión de la pelota. Huracán no ocupó espacios inteligentemente y cuando tuvo
que crear los jugadores parecían estar cada uno en un partido diferente. Sí es
mérito del equipo no perder los ánimos cuando el partido se terminaba y las
cosas seguían sin salir.
El punto es
importante pero también lo es poner atención a cómo se jugó. Vélez no era un
rival que exigiera demasiado y de todas formas planteó problemas. Huracán no
está lejos de los puestos peligrosos y lo peor que podría pasarle en este
momento es que traduzca esa necesidad de victorias en un juego desprolijo y
poco eficaz.

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