A Deportivo Anzoátegui le alcanzaron veinte minutos para ganar el partido. Y a Huracán no le alcanzaron
los setenta restantes para aunque sea brindar alivio con un gol visitante en el
primer partido oficial del año.
La cosa pudo haber sido diferente
si González no hubiera desperdiciado un claro mano a mano a minutos del inicio
del partido. Pero a los 7 minutos comenzó la debacle cuando Ortiz le ganó la
espalda a Sosa y sorteó un titubeante achique de Giordano, abriendo el
marcador. Huracán no tuvo tiempo de ensayar ningún tipo de reacción. A los 12
Martins convirtió de penal tras una falta del arquero del Globo que no tuvo más
remedio que cortar con falta un contragolpe peligroso. Diez minutos después fue
el turno de Canelón de ganarle una pelota a Sosa y meter su gol. Huracán
deambuló desorientado hasta el final del primer tiempo frente a un rival que
nunca aflojó la presión alta.
El Globo mostró otra cara en la
segunda parte, se lo notó más convencido de que quería meter gol. Buscó a
partir del juego de Toranzo y Angulo, se acercó un poco más ordenadamente al
arco rival y tuvo jugadas de riesgo. Merecía descontar pero el arquero de
Anzoátegui tuvo una noche espectacular. Tapó una pelota atrás de otra y Huracán
no supo por dónde entrarle. Poco a poco el Globo fue perdiendo el ímpetu y más
aún después de la roja a Romat cuando todavía faltaban quince minutos de juego.
La expulsión de Compagnucci a os 44 borró la esperanza de un gol de último
minuto y pinta un complicado panorama para el partido de revancha.
Azoátegui fue justo ganador por
su contundencia más allá de que Huracán se perdió goles increíbles. Durante el
primer tiempo al Globo se lo vio despistado. Como armador de juego a Toranzo le
costó encontrar a sus compañeros, cosa que cambió un poco en los segundos 45
minutos cuando Angulo dejó de insistir por la banda y se acercó al medio. Sosa
tuvo un partido para el olvido repitiendo errores graves que se habían visto en
el pasado amistoso con Racing. El llamado de atención se extiende a Villalba
que dejó pagando a la defensa muchas de las veces que incursionó en el ataque.
Y pese al claro intento de tener presencia adelante con varios delanteros y
mediocampistas ofensivos, la falta de definición (más el talento del arquero)
terminó sentenciando el resultado. Este Huracán estuvo muy lejos de convencer,
ni individualmente ni como equipo.
Lo menos importante en este
momento es el futuro de Huracán en la Sudamericana. Debe hacer frente al torneo
local con los puestos de descenso pisándole los talones. Es cierto que faltaron
jugadores clave como Fritzler y Mancinelli pero el problema va más allá de los
nombres. El mundo quemero empieza el año preocupado.

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