domingo, 28 de febrero de 2016

Huracán 1-1 San Lorenzo



El partido se terminaba y parecía que Huracán se iba a ir sumando otra preocupación a su presente, pero el centro de Romero Gamarra que Espinoza bajó para que Abila convirtiera en el último minuto trajo alivio y desahogo a este equipo que, junto con su hinchada, merecía esta alegría.

Una vez más, San Lorenzo empezó el clásico esperando a Huracán. El Globo no se hizo rogar y trató de hacer circular el balón sin demasiado orden. Le costó pararse en la cancha, sobre todo porque la pelota en pocas ocasiones pasó por los pies de los armadores de juego. Así y todo, los primeros 25 minutos fueron de Huracán. Poco a poco San Lorenzo empezó a salir de su campo para aprovechar el atropello del Globo pero sin llegar a molestar con claridad.

El segundo tiempo fue más emocionante. San Lorenzo salió un poco más de su campo y se empezaron a generar más choques en el mediocampo. El árbitro Rapallini fue perdiendo el control del partido. Tanto Ortigoza como Bogado debieron irse expulsados, fue demasiado permisivo con Blanco y la falta de Risso que le costó la expulsión a los 41 minutos no fue ni siquiera de tarjeta amarilla. El visitante fue tomando el control del encuentro y desorientó a un Huracán que con muchas ganas pero poca precisión no podría encontrar los caminos. A los 24 llegó el gol cuervo por un buscapié que Belluschi empujó a la red. Después de eso, San Lorenzo volvió a tirarse para atrás y Huracán fue con todo a buscar el empate, incluso cuando se le hizo cuesta arriba por la injusta roja a Risso. Parecía que el Globo se iba a quedar sin recompensa, pero la última jugada puso las cosas en su lugar.

Huracán mereció el empate. Por insistir todo el partido, por no dejarse desanimar por el gol del rival, por no detenerse en los errores del árbitro y seguir jugando. Porque San Lorenzo, más allá de su gol y de tener momentos de buena posesión del balón, nunca lo pasó por arriba ni mostró intenciones de hacerlo. Costó porque el mediocampo no tuvo gran incidencia en el encuentro y estuvo más impreciso que de costumbre. Pulgar arriba para Araujo, que trató de paliar esa falta de juego en el medio además de cubrir bien su banda. Y por supuesto, gran momento para Romero Gamarra, Espinoza y Abila que construyeron un golazo sacándose una parte de esa pesada mochila que todos los partidos les cuelga la hinchada. Les alcanzó con aparecer una vez para cambiar la historia.


Cómo no vamos a festejar un empate en el minuto 94 jugando con uno menos después de lo extremas y extenuantes que fueron las última semanas. El equipo necesitaba un empujón anímico para poder encarar con todo lo que se viene. Es momento de mirar hacia adelante y empujar todos para el mismo lado, como venimos haciendo. Estos empates sí se festejan.

CeciQuemera

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