Por primera vez en mucho tiempo
Huracán perdió más por méritos del rival que por errores propios. A quince días
del accidente que conmocionó a todo el pueblo quemero, Atlético Nacional lo
pasó por arriba con mucha contundencia y el resultado podría haber sido más
abultado. El Globo fue incapaz de responder con lucidez a esa supremacía.
El principio del partido fue de
Huracán. Atlético Nacional se quedó a esperarlo sin retrasarse demasiado y eso
produjo espacios que el local intentó aprovechar. Hizo circular la pelota de la
mano de un Montenegro muy metido en el encuentro y trató de abrir la defensa
rival. El momento para meter el gol era ese y el Globo no lo aprovechó. La más
clara fue un tiro libre del Rolfi que obligó a una atajada espectacular para
que la pelota no se metiera. Poco a poco, Atlético Nacional empezó a salir,
lastimando con contragolpes letales. Así llegó el primer gol. Cuando se acababa
el primer tiempo, un pase filtrado en el lateral de Balbi dejó a Moreno solo
frente a Marcos Díaz que salió mal y no pudo tapar el remate.
El segundo tiempo fue de Atlético
Nacional. Huracán salió a la cancha desorientado y se encontró con que el rival
ya no estaba dispuesto a quedarse esperando. El partido se hizo cuesta arriba.
Los delanteros del equipo colombiano se cansaron de desbordar a una defensa
cada vez peor parada por querer ganar metros adelante. Para colmo, a los 30
minutos, una falta excesiva de Mancinelli dejó al equipo con diez. El empate
parecía cada vez más lejano y la derrota se hizo irreversible con otra pelota
filtrada en la espalda de Balbi que Berrío transformó en gol a los 37. Ya sobre
el final Abila quedó solo en el área rival y desperdició la oportunidad
reventando la pelota contra el travesaño.
La superioridad de Atlético
Nacional se hizo patente en el resultado y en el juego. Huracán debió haber
aprovechado esa primera media hora para meter gol y dar pelea, pero de los
cuatro de adelante (Montenegro, Espinoza, Miralles y Abila) el único que estuvo
despierto fue el Rolfi. Faltaron ideas para hacer llegar la pelota a un
Wanchope constantemente marcado por rivales que los superaban por mucho en
altura. Cuando el rival se hizo del control del encuentro, Huracán no tuvo más
remedio que salir a buscarlo dejando muchos espacios en el fondo. San Román y
Balbi tuvieron grandes problemas para cubrir sus laterales y la franja central
perdió la poca seguridad que todavía brindaba con la expulsión de Mancinelli.
Marcos Díaz, más allá de su error en el primer gol, se encargó de evitar la
goleada.
Huracán está en un momento clave.
El accidente sufrido hace dos semanas dejó al equipo con las emociones a flor
de piel. Esta derrota no es tan significativa teniendo en cuenta el rival. Lo
más importante fue el apoyo incondicional que brindó la gente. De cara al
clásico este sábado, ese también será un factor importante.
CeciQuemera

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