Muy poco le duró el sueño
de volver a sorprender en la Copa Argentina. Huracán mostró una imagen
lamentable, con pocos hilos de los cuales colgarse para salir de un pozo al que
se metió solo. Lo menos terrible es la eliminación, en realidad. Lo preocupante
es el futuro que se avizora desde este punto.
Todo el partido fue muy
discreto, pero en el Primer Tiempo Huracán mostró un poco más. En el rato que
Toranzo estuvo metido en el juego, el Globo fue mejor. Independiente Rivadavia
se limitó a esperar el error rival. Cuando el Pato empezó a desaparecer, el
equipo mendocino encontró el rumbo para emparejar el encuentro, incluso cuando
se topó con la interesante resistencia de Vismara.
Como suele suceder con
Huracán, salió al Segundo Tiempo más livianamente. Independiente Rivadavia
aprovechó y comenzó a amenazar el arco de Marcos Díaz. La oposición del Globo
se centró en pelotazos. Cada vez que recuperó la pelota, se mostró muy
impreciso. A los 27 minutos, una grave desatención en el lado izquierdo de la
defensa derivó en el gol de Pereyra, que aplastó lo poco que quedaba de juego
en Huracán. El partido se hizo cuesta arriba, y aunque sobraba tiempo para
empatarlo, nunca estuvo ni siquiera cerca de meter gol. La última fue la única
que pudo haberlo salvado, cuando Gil Clarotti habilitó de cabeza a Abila que,
solo frente al arquero, remató muy desviado.
Anoche, lo hecho por
Huracán fue paupérrimo. Lo menos malo fue ese rato de Primer Tiempo, cuando
Toranzo y Vismara hicieron el amago de tomar las riendas del equipo. Lo demás
fue un error atrás de otro, siendo el más significativo la desconcentración
defensiva que le dio la victoria a Independiente Rivadavia. El Globo fue lento,
poco sólido, previsible; en definitiva, fácil de contrarrestar. El partido
terminó con un solo tanto de diferencia porque el rival no fue mucho mejor. Y
una vez más, no aprovechó lo que tuvo, liderando la lista de lo que pudo haber
sido y no fue la última jugada que Wanchope desperdició. No fue solamente culpa
de él. Un equipo que en 90 minutos genera sólo una ocasión de riesgo para su
delantero es tan o más responsable que él de no meter goles.
Huracán se debe un cambio,
que no necesariamente tiene que ser de nombres. Este es el mismo equipo que
supo ir del infierno al cielo en cuarenta días, hace menos de un año. Es
momento de que la epopeya se repita.
CeciQuemera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario