jueves, 2 de julio de 2015

Huracán 0-1 Independiente Rivadavia



Muy poco le duró el sueño de volver a sorprender en la Copa Argentina. Huracán mostró una imagen lamentable, con pocos hilos de los cuales colgarse para salir de un pozo al que se metió solo. Lo menos terrible es la eliminación, en realidad. Lo preocupante es el futuro que se avizora desde este punto.

Todo el partido fue muy discreto, pero en el Primer Tiempo Huracán mostró un poco más. En el rato que Toranzo estuvo metido en el juego, el Globo fue mejor. Independiente Rivadavia se limitó a esperar el error rival. Cuando el Pato empezó a desaparecer, el equipo mendocino encontró el rumbo para emparejar el encuentro, incluso cuando se topó con la interesante resistencia de Vismara.

Como suele suceder con Huracán, salió al Segundo Tiempo más livianamente. Independiente Rivadavia aprovechó y comenzó a amenazar el arco de Marcos Díaz. La oposición del Globo se centró en pelotazos. Cada vez que recuperó la pelota, se mostró muy impreciso. A los 27 minutos, una grave desatención en el lado izquierdo de la defensa derivó en el gol de Pereyra, que aplastó lo poco que quedaba de juego en Huracán. El partido se hizo cuesta arriba, y aunque sobraba tiempo para empatarlo, nunca estuvo ni siquiera cerca de meter gol. La última fue la única que pudo haberlo salvado, cuando Gil Clarotti habilitó de cabeza a Abila que, solo frente al arquero, remató muy desviado.

Anoche, lo hecho por Huracán fue paupérrimo. Lo menos malo fue ese rato de Primer Tiempo, cuando Toranzo y Vismara hicieron el amago de tomar las riendas del equipo. Lo demás fue un error atrás de otro, siendo el más significativo la desconcentración defensiva que le dio la victoria a Independiente Rivadavia. El Globo fue lento, poco sólido, previsible; en definitiva, fácil de contrarrestar. El partido terminó con un solo tanto de diferencia porque el rival no fue mucho mejor. Y una vez más, no aprovechó lo que tuvo, liderando la lista de lo que pudo haber sido y no fue la última jugada que Wanchope desperdició. No fue solamente culpa de él. Un equipo que en 90 minutos genera sólo una ocasión de riesgo para su delantero es tan o más responsable que él de no meter goles.


Huracán se debe un cambio, que no necesariamente tiene que ser de nombres. Este es el mismo equipo que supo ir del infierno al cielo en cuarenta días, hace menos de un año. Es momento de que la epopeya se repita. 

CeciQuemera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario