Huracán nos dejó con ganas de más. El empate fue el resultado que
mejor reflejó el desarrollo del partido y, en un clásico, eso
siempre molesta un poco más que de costumbre. Sin embargo, el Globo
mostró algunas cosas interesantes de cara a este año que comienza
además de algunos problemas que viene arrastrando desde la etapa
anterior.
El partido empezó parejo, Huracán un poco más rápido en las
transiciones al ataque y San Lorenzo ocupando más espacio en el
mediocampo y tardando más tiempo en llegar al área rival. Los dos
refuerzos del Globo hicieron su debut, Barrios siendo protagonista de
la mayoría de los centros que tiró el equipo y Antony Silva
respondiendo con solidez las pocas veces que San Lorenzo logró
concretar. Ninguno logró sacar ventaja, ni siquiera cuando a la
media hora de juego Coloccini tuvo que dejar a San Lorenzo con diez
después de una exagerada roja por un pisotón a Damonte.
Correspondía que Huracán tomara el protagonismo en la segunda parte
y se hizo cargo de eso. Varios pasos más adelante, los primeros
veinte minutos insistió buscando un gol que parecía estar por venir
pero nunca llegó. Con el correr de los minutos fue perdiendo ritmo
y, si bien mantuvo la pelota, ya no fue peligroso para la defensa
cuerva. El ingreso de Chávez por Barrios terminó de romper el peso
ofensivo. Recién en ese momento San Lorenzo pudo ingresar al campo
de Huracán. Sin ser demasiado peligroso, tuvo algunas jugadas que
inquietaron pero que también terminaron en nada.
Huracán en la previa y en el desarrollo del partido parecía mejor,
sin embargo en varios momentos del partido eso no se notó. Se vieron
cosas buenas en el arco, donde el refuerzo Antony Silva respondió
bien, y no demasiadas veces gracias a una defensa que no tuvo un
partido perfecto pero detuvo algunos avances rivales. Se vieron
también cosas buenas en la delantera. Lucas Barrios aportó una
presencia que hacía mucho no se veía en las ofensivas del Globo. Se
convirtió en un imán para todas las pelotas que llegaban al área,
en general de la mano de Auzqui y un como siempre encendido Gamba. Si
bien la definición de las jugadas fue la gran deuda pendiente de los
delanteros en este partido, el rendimiento augura buenas noticias
para cuando terminen de coordinarse los centros y los cierres de cada
ataque. El problema de Huracán estuvo en el mediocampo. Rossi y
Damonte mostraron huecos como si no fueran dos jugadores que ya se
conocen hace un tiempo. Falló ese factor que debe poner a todo el
equipo en la misma sintonía y sus errores tuvieron que intentar
resolverlos Roa adelante y los defensores atrás. También fue
llamativo que el suplente de Damonte fuera Toranzo, que puede dar
tranquilidad en el armado de las jugadas pero dejó aún más solo a
Rossi para que ocupara espacios que ya no venía ocupando antes. A
causa de esto la superioridad numérica no se notó todo lo de
debería haberse notado. Lo positivo que se había generado adelante,
y que podría haber significado ganar el partido, se terminó
disolviendo en la endeble base y el respaldo poco sólido de los
mediocampistas en cada jugada.
No fue un partido cualquiera y eso está claro. Equipo con nuevos
referentes, la partida de dos figuras que se habían vuelto
imprescindibles, primer encuentro del año y nada más ni nada menos
que contra San Lorenzo. Para que el balance termine siendo positivo
lo importante será seguir insistiendo con lo que funcionó, sobre
todo en el último tercio de cancha, y resolver de una vez por todas
esos espacios en el medio de la cancha que, desde la lesión de
Damonte hace varios meses, no dejan de aparecer.

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