lunes, 21 de enero de 2019

San Lorenzo 0-0 Huracán


Huracán nos dejó con ganas de más. El empate fue el resultado que mejor reflejó el desarrollo del partido y, en un clásico, eso siempre molesta un poco más que de costumbre. Sin embargo, el Globo mostró algunas cosas interesantes de cara a este año que comienza además de algunos problemas que viene arrastrando desde la etapa anterior.

El partido empezó parejo, Huracán un poco más rápido en las transiciones al ataque y San Lorenzo ocupando más espacio en el mediocampo y tardando más tiempo en llegar al área rival. Los dos refuerzos del Globo hicieron su debut, Barrios siendo protagonista de la mayoría de los centros que tiró el equipo y Antony Silva respondiendo con solidez las pocas veces que San Lorenzo logró concretar. Ninguno logró sacar ventaja, ni siquiera cuando a la media hora de juego Coloccini tuvo que dejar a San Lorenzo con diez después de una exagerada roja por un pisotón a Damonte.

Correspondía que Huracán tomara el protagonismo en la segunda parte y se hizo cargo de eso. Varios pasos más adelante, los primeros veinte minutos insistió buscando un gol que parecía estar por venir pero nunca llegó. Con el correr de los minutos fue perdiendo ritmo y, si bien mantuvo la pelota, ya no fue peligroso para la defensa cuerva. El ingreso de Chávez por Barrios terminó de romper el peso ofensivo. Recién en ese momento San Lorenzo pudo ingresar al campo de Huracán. Sin ser demasiado peligroso, tuvo algunas jugadas que inquietaron pero que también terminaron en nada.

Huracán en la previa y en el desarrollo del partido parecía mejor, sin embargo en varios momentos del partido eso no se notó. Se vieron cosas buenas en el arco, donde el refuerzo Antony Silva respondió bien, y no demasiadas veces gracias a una defensa que no tuvo un partido perfecto pero detuvo algunos avances rivales. Se vieron también cosas buenas en la delantera. Lucas Barrios aportó una presencia que hacía mucho no se veía en las ofensivas del Globo. Se convirtió en un imán para todas las pelotas que llegaban al área, en general de la mano de Auzqui y un como siempre encendido Gamba. Si bien la definición de las jugadas fue la gran deuda pendiente de los delanteros en este partido, el rendimiento augura buenas noticias para cuando terminen de coordinarse los centros y los cierres de cada ataque. El problema de Huracán estuvo en el mediocampo. Rossi y Damonte mostraron huecos como si no fueran dos jugadores que ya se conocen hace un tiempo. Falló ese factor que debe poner a todo el equipo en la misma sintonía y sus errores tuvieron que intentar resolverlos Roa adelante y los defensores atrás. También fue llamativo que el suplente de Damonte fuera Toranzo, que puede dar tranquilidad en el armado de las jugadas pero dejó aún más solo a Rossi para que ocupara espacios que ya no venía ocupando antes. A causa de esto la superioridad numérica no se notó todo lo de debería haberse notado. Lo positivo que se había generado adelante, y que podría haber significado ganar el partido, se terminó disolviendo en la endeble base y el respaldo poco sólido de los mediocampistas en cada jugada.

No fue un partido cualquiera y eso está claro. Equipo con nuevos referentes, la partida de dos figuras que se habían vuelto imprescindibles, primer encuentro del año y nada más ni nada menos que contra San Lorenzo. Para que el balance termine siendo positivo lo importante será seguir insistiendo con lo que funcionó, sobre todo en el último tercio de cancha, y resolver de una vez por todas esos espacios en el medio de la cancha que, desde la lesión de Damonte hace varios meses, no dejan de aparecer.


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