domingo, 27 de enero de 2019

Huracán 2-1 Rosario Central



Ahora sí, Huracán alcanzó la primera victoria del año. El partido tuvo altibajos, pero lo cierto es que el Globo no dio señales de ser un equipo que comenzó a armarse hace menos de un mes. Ganó y mereció ganarlo, y eso es una buena noticia de cara a lo que se viene.

Desde el minuto cero se notó que las intenciones del Globo era quedarse con los tres puntos. Se encontró con un Rosario Central que disputaba bien el mediocampo pero le complicó la vida a la hora de avanzar más metros. Huracán, en cambio, se sintió mucho más cómodo saliendo de contra y aprovechando los laterales (especialmente a partir de Gamba, Auzqui no estuvo muy fino). De todas formas, el gol llegaría de la mano de Roa. El colombiano estuvo muy atento para recuperar la pelota en un rebote de la defensa de Central y se sacó de encima al defensor y al arquero antes de meter un golazo en el minuto 39. Para coronar un gran primer tiempo, a los 45 minutos, Barrios recibió una pelota larga del arquero y se la dejó a Gamba para que avanzara hasta el fondo, enviarara el centro y el mismo Barrios marcara el segundo. La mala noticia fue que Roa debió retirarse lesionado.

Ese cambió condicionó a Huracán, que perdió el nombre que más peso tiene en el manejo de la pelota en el medio. El equipo intentó retroceder sin encerrarse pero en el minuto 3 Herrera aprovechó una serie de rebotes en el área luego de un corner y descontó. A pesar de eso, a Rosario Central le costó seguir llegando y desde donde más molestó fueron las pelotas paradas. El Globo se concentró en neutralizar a su rival y se acordó poco de que podía meter un gol más. Hacia el final del partido, el tumulto iniciado por Ortigoza, que terminó con su expulsión y la de Mancinelli, complicó más a futuro que la incidencia que tuvo en el partido.

Huracán está mostrando algo distinto, que se había podido vislumbrar en el clásico. Este equipo tiene hambre de gol y herramientas para hacerse cargo de ello, aun cuando el tránsito en el círculo central siga siendo problemático y poco regular. Barrios es la referencia de área que todos esperábamos que fuera. Él y Gamba, la dupla más incisiva del equipo, avisaron durante largo rato que el gol llegaría. Roa, cuando se despierta, hace fácil lo difícil y se vuelve imparable para los rivales al punto de que su lesión es motivo de preocupación. Huracán estuvo muy atento a recuperar rápido la pelota y ser preciso en la transición al ataque. Al menos durante el primero tiempo, no se trataron de contragolpes aislados que buscaban liquidar el partido en dos jugadas. El Globo ahogó constantemente a Central con su velocidad y, pese a que parecía darle la iniciativa, no le regaló espacio para moverse cómodamente. Lo que tiene que resolver Mohamed en adelante es qué hacer cuando el equipo se queda sin energía para mantener ese ritmo (síntoma, en parte, de que Rossi y Damonte todavía no están a punto) y el resultado todavía está abierto. Huracán se arriesgó. Aunque logró neutralizar al rival por abajo, las pelotas paradas fueron una preocupación. Silva complicó de más con los rebotes, y la defensa todavía tiene que acostumbrarse a que su arquero ya no sale a ocupar el área grande como lo hacía Marcos Díaz.

Es inevitable que el rendimiento ofensivo de Huracán en el primer tiempo genere expectativas. Será una buena noticia que el equipo siga explotando de esa forma el potencial de sus jugadores, sobre todo cuando el aspecto defensivo esté más aceitado. El Globo tiene ganas de seguir avanzando y empezar a pensar en la Copa Libertadores.

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