Ahora sí, Huracán alcanzó la primera victoria del año. El partido
tuvo altibajos, pero lo cierto es que el Globo no dio señales de ser
un equipo que comenzó a armarse hace menos de un mes. Ganó y
mereció ganarlo, y eso es una buena noticia de cara a lo que se
viene.
Desde el minuto cero se notó que las intenciones del Globo era
quedarse con los tres puntos. Se encontró con un Rosario Central que
disputaba bien el mediocampo pero le complicó la vida a la hora de
avanzar más metros. Huracán, en cambio, se sintió mucho más
cómodo saliendo de contra y aprovechando los laterales
(especialmente a partir de Gamba, Auzqui no estuvo muy fino). De
todas formas, el gol llegaría de la mano de Roa. El colombiano
estuvo muy atento para recuperar la pelota en un rebote de la defensa
de Central y se sacó de encima al defensor y al arquero antes de
meter un golazo en el minuto 39. Para coronar un gran primer tiempo,
a los 45 minutos, Barrios recibió una pelota larga del arquero y se
la dejó a Gamba para que avanzara hasta el fondo, enviarara el
centro y el mismo Barrios marcara el segundo. La mala noticia fue que
Roa debió retirarse lesionado.
Ese cambió condicionó a Huracán, que perdió el nombre que más
peso tiene en el manejo de la pelota en el medio. El equipo intentó
retroceder sin encerrarse pero en el minuto 3 Herrera aprovechó una
serie de rebotes en el área luego de un corner y descontó. A pesar
de eso, a Rosario Central le costó seguir llegando y desde donde más
molestó fueron las pelotas paradas. El Globo se concentró en
neutralizar a su rival y se acordó poco de que podía meter un gol
más. Hacia el final del partido, el tumulto iniciado por Ortigoza,
que terminó con su expulsión y la de Mancinelli, complicó más a
futuro que la incidencia que tuvo en el partido.
Huracán está mostrando algo distinto, que se había podido
vislumbrar en el clásico. Este equipo tiene hambre de gol y
herramientas para hacerse cargo de ello, aun cuando el tránsito en
el círculo central siga siendo problemático y poco regular. Barrios
es la referencia de área que todos esperábamos que fuera. Él y
Gamba, la dupla más incisiva del equipo, avisaron durante largo rato
que el gol llegaría. Roa, cuando se despierta, hace fácil lo
difícil y se vuelve imparable para los rivales al punto de que su
lesión es motivo de preocupación. Huracán estuvo muy atento a
recuperar rápido la pelota y ser preciso en la transición al
ataque. Al menos durante el primero tiempo, no se trataron de
contragolpes aislados que buscaban liquidar el partido en dos
jugadas. El Globo ahogó constantemente a Central con su velocidad y,
pese a que parecía darle la iniciativa, no le regaló espacio para
moverse cómodamente. Lo que tiene que resolver Mohamed en adelante
es qué hacer cuando el equipo se queda sin energía para mantener
ese ritmo (síntoma, en parte, de que Rossi y Damonte todavía no
están a punto) y el resultado todavía está abierto. Huracán se
arriesgó. Aunque logró neutralizar al rival por abajo, las pelotas
paradas fueron una preocupación. Silva complicó de más con los
rebotes, y la defensa todavía tiene que acostumbrarse a que su
arquero ya no sale a ocupar el área grande como lo hacía Marcos
Díaz.
Es inevitable que el rendimiento ofensivo de Huracán en el primer
tiempo genere expectativas. Será una buena noticia que el equipo
siga explotando de esa forma el potencial de sus jugadores, sobre
todo cuando el aspecto defensivo esté más aceitado. El Globo tiene
ganas de seguir avanzando y empezar a pensar en la Copa Libertadores.


