Casi sin patear al arco rival y resguardando muy bien el propio,
Huracán se trajo tres puntos de su visita a Lanús y se ubica cada
vez con mayor comodidad en los primeros puestos de la tabla. Tuvo que
sufrir bastante al final, pero se terminó quedando con la victoria.
En todo el primer tiempo Huracán no pudo decir que en algún momento
controló el mediocampo. A partir de allí, lugar de la presión y
nacimiento de todos los ataques, Lanús lo pasó por arriba y el
Globo se dedicó a intentar frenarlo con todos los hombres que pudo.
A costa de no llegar a ocupar espacios más adelante, el equipo de
Alfaro logró que el ímpetu ofensivo del local encontrara una
barrera en el área. Con el ingreso de Briasco tras la lesión de Roa
(y empezando a asociarse con Gamba y Walter Pérez), a Huracán se lo
vio un poco más cómodo unos pasos más adelante, pero siempre tuvo
que correr de atrás a Lanús.
La primera que tuvo el Globo se convirtió en gol. En el minuto 3 de
la segunda parte, una pelota que Briasco envió al área chica
terminó adentro del arco gracias a la gentileza de Thaller, que
estaba presionado atrás por Chávez y Walter Pérez. Lanús no
esperó para reaccionar. Puso toda su artillería en pos del objetivo
de empatar pero con el correr de los minutos se fue diluyendo.
Huracán tuvo unos quince minutos en los que pudo aventurarse al
campo rival con la intención de buscar otro error que aprovechar.
Sin embargo, al final el equipo granate volvió a pisar el acelerador
y al Globo no le quedó otra que defenderse con todo lo que tenía y
esperar el final del partido.
Más allá del gol, que pareció algo aislado del desarrollo del
juego, Huracán lo ganó atrás. Lanús dominó casi toda la cancha
pero tuvo problemas cada vez que tenía que terminar las jugadas.
Como siempre, se desempeñaron mejor los centrales que los laterales,
pero esta vez la defensa mantuvo un nivel bueno en toda la línea.
Varias veces estuvo al borde del desastre, pero siempre apareció una
pierna salvadora (y en un par de ocasiones, una atajada de Marcos
Díaz), para devolver un poco la tranquilidad. Damonte estuvo en
mejores condiciones que el partido pasado y eso se notó sobre todo
en la organización defensiva. Esta vez, el que estuvo desorientado
fue Roa, siempre ahogado por rivales, y en la media hora que estuvo
en la cancha fue factor para que Huracán no tuviera peso en el
medio. La alternativa que ensayó el equipo fue avanzar por los
laterales, pero le costó mucho romper la presión de Lanús. Se tuvo
que volver muy preciso adelante para aprovechar el mínimo error que
ofreciera su rival y se notó un cambio futbolístico en el equipo
con la presencia de Briasco. Especialmente él, pero también Gamba,
Walter Pérez y Chávez (que cuando se lo necesitó, apareció) fue
la llave para abrir un poco el nudo que se había hecho Huracán para
atacar. Si Lanús hubiese dado cinco minutos más de respiro en la
segunda parte quizás podría haber llegado otro gol, pero Huracán
tampoco pareció demasiado interesado en esa posibilidad.
Es una buena noticia el rendimiento de la defensa. Huracán tuvo en
frente un equipo que casi no bajó el ritmo en todo el partido, y
estuvo a la altura de las circunstancias. De lo visto adelante, sólo
queda esperar mantener este nivel de efectividad. Y, recordando lo
que había ofrecido en solidez en el medio, podemos preguntarnos qué
es lo que está faltando para que el Globo vuelva a tener peso
creativo en ese sector de la cancha para ganar los partidos con algo
más de holgura. Mientras tanto, la ecuación está funcionando.

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