Bajo una lluvia por momentos más intensa y por momentos más suave,
pero persistente, Huracán le ganó a Godoy Cruz sin necesidad de
despeinarse demasiado. Sufrió en el final más por dudas propias que
por méritos ajenos y se quedó con los tres puntos después de
disputar 90 minutos con un equipo a medias alternativo.
El partido tardó una buena media hora en armarse. Ninguno de los dos
equipos se decidió a tomar el protagonismo y por un rato se
dedicaron a medirse, Huracán un poco más adelante que Godoy Cruz
pero sin que eso se notara demasiado. Recién a partir del gol de
Chávez a los 31 minutos, luego de un centro de Gamba, el juego se
volvió más dinámico. A partir de una tenencia de la pelota no muy
sostenida pero sí superior a la del rival, Huracán buscó ampliar
la ventaja jugando por las bandas y enviando centros. Por unos
cuantos minutos no dejó que Godoy Cruz se acercara a su campo. De
esa insistencia nació la falta de Angileri sobre Briasco y el gol de
penal de Gamba cuando se acababa la primera parte.
Todo indicaba que el partido estaba más o menos resuelto. Huracán
se dedicó a toquetear un poco la pelota ya sin tanta profundidad y
con poca precisión las veces que se volcó al ataque. Estaba cómodo
con el resultado pero no se mostró tan seguro a la hora de
retroceder. Godoy Cruz ofreció poco y nada y lo terminó empatando a
diez del final sólo porque el Globo lo dejó. Las líneas defensivas
de Huracán cada vez más juntas buscaron asegurar la victoria
(además de lanzar algunos contragolpes) y le dieron un espacio de
juego un poco excesivo a un rival que no supo muy bien cómo usarlo.
Por momentos pareció que Huracán se mimetizaba con el juego de
Godoy Cruz. Le siguió el ritmo y se despegó sólo lo necesario para
marcar un par de veces y estampar los dos goles en el resultado. No
se desesperó por superarlo y se mostró paciente para estudiarlo,
incluso cuando el equipo mendocino no merecía tanto respeto. Esto se
notó apenas Huracán pisó el acelerador. Con una delantera bien
coordinada que funcionó correctamente, lo pasó por arriba. En el
mejor momento del Globo (y por lo tanto, del partido) Gamba y Briasco
fueron protagonistas por los laterales apoyados en Chávez y Toranzo,
que funcionaron como pivotes atrás y adelante. Si Huracán lo
terminó sufriendo fue más por la diferencia mínima y no haberlo
asegurado que porque el trámite del partido anunciara un empate.
Godoy Cruz no asustó adelante y el Globo pudo resolver los pocos
problemas que le generó, a excepción del gol. La defensa funcionó.
Sin tanta proyección como acostumbra pero resguardando bien sus
espaldas, dio seguridad. El mediocampo esta vez levantó su nivel y,
más allá de no haber sido una noche excepcional, se nota cuando
Damonte y Rossi se sienten cómodos jugando juntos porque Huracán ya
no es ese equipo con un vacío en el círculo central.
El único problema de Huracán fue dejar agrandarse a un rival que no
estaba haciendo méritos para lograrlo. A pesar de eso, supo resolver
el final del partido aunque tuvo que transpirar un poco más de lo
calculado. Después del extraño espectáculo contra Lanús la fecha
pasada, el Globo volvió a ser un equipo de Alfaro: ordenado,
paciente y convencido de que está ocupando el lugar que merece en la
tabla de posiciones.

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