Con oficio, con paciencia y la vista fija en mantenerse en carrera
para la Libertadores Huracán se trajo un punto frente a un rival
directo. El desarrollo del partido y las decisiones que se tomaron
pospusieron la definición hasta la última fecha del campeonato.
Talleres salió a arrasar buscando el arco de Marcos Díaz con todos
los recursos que tenía pero se chocó con un Huracán que también
usó todas sus herramientas para impedirlo. Sin apresurarse, el Globo
lo esperó, observó sus movimientos y trató de aprovechar algunas
contras que tuvo. Le jugó a favor que la cancha estuviera demasiado
rápida, lo que desestabilizó a Talleres pero también le pudo haber
costado caro porque implicó que el partido se picara de más. Con el
paso de los minutos el local perdió el protagonismo. Para el final
de la primera parte, Huracán había logrado neutralizarlo y Talleres
había limitado su juego a un toque horizontal muy poco peligroso.
Con el segundo tiempo retornó el juego ofensivo del equipo cordobez.
En esta ocasión al Globo le costó un poco más detenerlo y casi no
tuvo chances adelante. Los primeros veinte minutos mostraron al
equipo de Alfaro complicado para hacer pie en la defensa pero
Talleres fue perdiendo claridad. Huracán buscó sacar partido de
eso, reafirmándose atrás y lanzando esporádicos contragolpes
tratando de usar los espacios que se abrían en el campo rival. En
los últimos minutos le tocó a Marcos Díaz agrandarse y salvar el
cero del resultado.
Un poco más en el primer tiempo y un poco menos en el segundo,
Huracán controló los tiempos pero sobre todo los ánimos del
partido. Con sus líneas defensivas juntas cansó a Talleres y lo
dejó cansarse intentando abrir espacios. Al Globo le servía el
empate y por eso contó con una cuota de tranquilidad que le dio
ventajas y le permitió ver más claramente dónde estaban los puntos
débiles del rival. En este partido no se le dio el pero volvió a
usar la estrategia de los contragolpes rápidos a partir de Silva y
Pussetto (que a pesar de tener que ocupar posiciones en el lado
izquierdo, aportó) y molestó en contadas pero claras ocasiones al
arquero cordobez. A medida que se hacía evidente que alcanzar el
arco de Talleres iba a complicarle demasiado mantenerse firme atrás,
se replegó. Los jugadores ofensivos retrocedieron para ayudar a la
tarea defensiva de forma planificada a partir del control que Huracán
buscaba mantener sobre el partido. Dejó que el rival se desesperara
solo a medida que pasaban los minutos. Incluso tomó el riesgo de
caldear los ánimos del partido para desordenar a Talleres. Pudo
haberle costado caro resignar la victoria tan temprano en el segundo
tiempo, pero Marcos Díaz se hizo cargo de la situación y sacó
varias pelotas clave, transformándose en una de las figuras del
partido. Más o menos agónicamente según el momento del partido,
Huracán pudo hacerle frente a Talleres y no lo dejó construir su
juego.
El rival, la posición en la tabla y las condiciones del partido
señalan que el Globo se trae de Córdoba un punto inteligente. Tuvo
al alcance la victoria pero se quedó con lo seguro. El valor de este
resultado terminará por entenderse de acuerdo a lo que suceda la
próxima fecha frente a Boca.

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