sábado, 12 de mayo de 2018

Huracán 3-3 Boca



En otro partido lleno de goles y emociones hasta el final, Huracán consiguió un empate que pudo haber sido más pero también menos y estira al menos unas horas más la definición de la clasificación a la Libertadores. El punto lo deja atento a resultados ajenos.

El Globo se encontró con el gol casi a la salida del vestuario. A los 4 minutos Pussetto recibió una asistencia magistral de Montenegro y abrió el partido. Durante los primeros veinte minutos controló el ritmo del partido y estuvo cerca de marcar el segundo. Sin embargo, las cosas se le complicarían a la media hora de juego. Mas cabeceó solo en un corner y empató el resultado, y dos minutos más tarde Bou recibiría una habilitación entre los centrales para dar vuelta el partido. En poco tiempo Huracán se transformó en un equipo endeble que sufría cada ataque rival. Como para poner las cosas aún más negras, a los 42 Benítez encontró espacios en el área para cabecear un centro y convertir el tercero.

Huracán estaba urgido por el tiempo y el resultado pero le costó en el segundo tiempo despegarse de la imagen de la primera parte. Cuando pudo ordenarse y a partir de la cada vez mayor presencia en el campo de Boca, el Globo llegó al gol. A los 19 Mendoza tomó un rebote del arquero tras un remate de Chávez y descontó. Huracán volvió a entrar en partido y lo que no pudo poner futbolísticamente lo puso con voluntad. El empate llegó después de que Pussetto peleara una pelota que parecía perdida y se la pasara a Álvarez, que mandó un centro y Chávez convirtió en el empate. Los últimos veinte minutos del partido no dieron respiro. Boca no tuvo muchas chances más de ganarlo y el cansancio sumó a que se volviera más estático. Huracán estuvo cerca del cuarto en varias ocasiones pero esta vez la suerte no le sonrió y tuvo que conformarse con un empate que media hora atrás parecía lejano pero le dejó sabor a poco.

El equipo de Alfaro fue mucho más que Boca cuando el mediocampo se adueñó del círculo central. Fue lo que se vio muy prolijamente al principio del partido y mucho más frenéticamente al final. Huracán taponó la salida de Boca y abrió la cancha a partir de Pussetto y Silva, las cartas más picantes del ataque quemero. Por el contrario, los problemas del Globo llegaron cuando la presencia en mitad de cancha fue mínima o nula. Por momentos pareció que los mediocampistas de Huracán estaban jugando a un ritmo diferente, dejando pasar la pelota o llegando tarde a todas las jugadas. Boca pasaba demasiado rápido al ataque y cuando a eso se le sumó una defensa endeble y unos centrales poco atentos a quienes se les filtraban los rivales por el medio Huracán tuvo problemas. Sorprendió el rendimiento defensivo de este equipo. Sin embargo, cuando la situación parecía irremontable los jugadores dieron muestra de un hambre de gol que fue indispensable para revertir el bajón anímico y futbolístico. Desperdició muchas oportunidades que hubieran cambiado la historia. La cantidad de centros mal dirigidos o culminados con cabezazos débiles fueron un problema, más allá de que que no se aprovecharon chances a partir de jugadas (como la de Silva solo frente al arquero cuando el partido todavía iba 1-0). El cansancio le jugó en contra, melló la precisión de los ataques y fue determinante para que el resultado final no fuera otro.

Es inevitable preguntarse qué sería de Huracán ahora si algunas pelotas que no entraron hubiesen entrado o si se ganaba el partido anterior. Lo cierto es que antes de dar por terminado este torneo en el que superó todas las expectativas tiene que esperar resultados. La clasificación a la Sudamericana ya está sellada pero el sueño de la Libertadores todavía sigue en pie.

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