sábado, 19 de mayo de 2018

Análisis de la temporada


Se terminó una temporada llena de sorpresas para Huracán. Arrancó buscando sumar puntos para alejarse de los puestos del descenso y concluyó clasificando directamente a la etapa de grupos de la Copa Libertadores 2019. El equipo de Alfaro rompió rachas negativas, superó rachas positivas históricas y coronó de la mejor manera un año que parece ser el inicio de un proyecto futbolístico serio.

La temporada de Huracán comenzó mostrando algunos resabios de lo que había sido la etapa anterior. Fue estrepitosamente eliminado de la Copa Sudamericana y concentró toda su atención en el torneo local. Desde el inicio se advirtió un trabajo paciente que de a poco fue formando las bases del equipo. La intención era armarse a partir de la solidez defensiva y la firmeza del mediocampo. Adelante, los recursos ofensivos de Huracán estaban orquestados casi exclusivamente alrededor las intervenciones de Pussetto y Ábila. A partir de esto, el equipo comenzó a construir una identidad en el juego sin pelota. Sufrió altibajos al inicio del campeonato, más en lo futbolístico que en los resultados. El Globo era un equipo poco constante en la ofensiva y muchas veces eso significó sufrir los cierres de los partidos y depender de apariciones individuales para concretar en la red. Esto le costó la eliminación en octavos de final de la Copa Argentina, pero en el torneo se mantuvo firme, sumando puntos partido tras partido.

Pese a la irregularidad que todavía tenía cierto protagonismo en los rendimientos de Huracán, subyacía una idea de juego que se intentaba aplicar partido tras partido, haciendo olvidar de a poco a ese equipo de la temporada anterior que le costaba saber cómo pararse en la cancha. Con el correr de las fechas, los jugadores fueron encontrando su lugar en el planteo de Alfaro y eso se reflejó tanto en el juego como en los resultados. La seguridad defensiva fue el punto de partida de un equipo que tuvo que volverse muy preciso de mitad de cancha para adelante para aprovechar las contadas jugadas de riesgo que se generaban por partido y cerrarle los caminos a los rivales. Las participaciones estelares de Pussetto y Wanchope se llevaron todas las luces, sin embargo en el mediocampo hubo rendimientos un poco más silenciosos pero claves para sostener el esqueleto del equipo. Fueron los casos especialmente de Calello y de Bogado. La preocupaciones de Huracán aparecían nuevamente cuando el equipo se conformaba con poco o tenía problemas para definir en el arco. Entonces, la carta fuerte de Huracán fue Marcos Díaz, el reaseguro cuando se abrían grietas en la defensa. En este punto, fueron los laterales quienes ofrecieron mayores dudas (especialmente Villalba).

El Globo terminó el 2017 dando una buena imagen global pese a no haber alcanzado definitivamente la regularidad. Lo ofrecido generaba nuevas expectativas respecto a lo que el equipo podía ofrecer y replanteaba los objetivos para la segunda mitad del torneo.

Luego de la gran victoria frente a River, que mostró lo mejor del estilo propuesto por el DT (eficiencia para aprovechar las circunstancias del partido adelante y un abroquelamiento defensivo consciente y planificado para cerrar los caminos del rival), Huracán tuvo algunos traspiés en el comienzo del 2018. Por algunos partidos se vio un equipo que no sabía cómo proceder cuando los planes previos no servían. El gol rival significaba un desorden defensivo que no lograba compensarse con la tarea ofensiva. Sin embargo, y después de tomarse un par de fechas, el equipo volvió a encaminarse. La coordinación de una defensa con nuevos nombres fue clave, y la presencia salvadora de Marcos Díaz siempre estuvo presente. Adelante el equipo sintió la partida de Ramón Ábila, y tuvo que empezar a explotar más a Pussetto, además de encontrar una nueva y picante alternativa en Silva. En ocasiones el poco protagonismo en el campo rival significó terminar partidos sufriendo o resignar puntos.

Más allá de los altibajos, Huracán fue amigándose nuevamente con el orden que necesitaba. Alfaro encontró un equipo titular que casi no necesitó retoques. Se acomodó tanto en el juego, como en los resultados y empezó a pedir permiso en las posiciones de clasificación a copas. Huracán fue cada vez más un equipo coordinado, que sabía enconder y suplir sus fallas. Empezó a meter más goles y eso, más la dureza de un mediocampo liderado por Damonte y las siempre indispensables atajadas de Marcos Díaz, fue clave para seguir sumando. La defensa, especialmente en los últimos partidos, no tuvo una tarea tan destacada, pero las otras líneas encontraron las alternativas para compensarlo y así terminó el torneo con una racha de doce fechas seguidas sin perder.

La clasificación a la Libertadores tuvo su cuota de suerte, pero los mértitos del equipo para escalar posiciones fueron muy claros. Se podría haber definido algunas fechas antes, pero la cautela del planteo de Alfaro significó esperar hasta último momento. Se puede reprochar esto, sin embargo hay que destacar que se alcanzó un objetivo que no estaba en los planes antes de comenzar la temporada. Huracán se acostumbró rápidamente a la idea de pelear la clasificación a una copa internacional, y por eso mismo ahora se puede analizar con más exigencia al equipo. El Globo se paró en igualdad de condiciones con equipos que en todo el año no tuvieron que mirar nunca la tabla de los promedios.

Huracán no solamente contó con un cambio anímico que le permitió convencerse de que podía estar en lo más alto de la tabla. Se transformó en un equipo ordenado, firme. En sus mejores partidos fue preciso y no perdonó al rival. En sus peores partidos, salvo contadas excepciones, fue un escollo duro que suplió con orgullo la falta de juego. Ciertamente no se trató de un equipo llamativo. Fueron varios los puntos que se perdieron por jugar al límite de la ventaja mínima y eso es algo en lo que debe trabajarse. Sin embargo, el Globo de Alfaro fue eficaz y trató de dejar poco librado a la suerte, cosa que no se veía desde hacía años. Este Huracán se construyó de atrás para adelante aprovechando las virtudes de sus jugadores, avanzó a paso firme encontrando alternativas cuando los planes se frustraban y terminó dándole una gran alegría a su hinchada. Hay una base importante para seguir construyendo a futuro.

sábado, 12 de mayo de 2018

Huracán 3-3 Boca



En otro partido lleno de goles y emociones hasta el final, Huracán consiguió un empate que pudo haber sido más pero también menos y estira al menos unas horas más la definición de la clasificación a la Libertadores. El punto lo deja atento a resultados ajenos.

El Globo se encontró con el gol casi a la salida del vestuario. A los 4 minutos Pussetto recibió una asistencia magistral de Montenegro y abrió el partido. Durante los primeros veinte minutos controló el ritmo del partido y estuvo cerca de marcar el segundo. Sin embargo, las cosas se le complicarían a la media hora de juego. Mas cabeceó solo en un corner y empató el resultado, y dos minutos más tarde Bou recibiría una habilitación entre los centrales para dar vuelta el partido. En poco tiempo Huracán se transformó en un equipo endeble que sufría cada ataque rival. Como para poner las cosas aún más negras, a los 42 Benítez encontró espacios en el área para cabecear un centro y convertir el tercero.

Huracán estaba urgido por el tiempo y el resultado pero le costó en el segundo tiempo despegarse de la imagen de la primera parte. Cuando pudo ordenarse y a partir de la cada vez mayor presencia en el campo de Boca, el Globo llegó al gol. A los 19 Mendoza tomó un rebote del arquero tras un remate de Chávez y descontó. Huracán volvió a entrar en partido y lo que no pudo poner futbolísticamente lo puso con voluntad. El empate llegó después de que Pussetto peleara una pelota que parecía perdida y se la pasara a Álvarez, que mandó un centro y Chávez convirtió en el empate. Los últimos veinte minutos del partido no dieron respiro. Boca no tuvo muchas chances más de ganarlo y el cansancio sumó a que se volviera más estático. Huracán estuvo cerca del cuarto en varias ocasiones pero esta vez la suerte no le sonrió y tuvo que conformarse con un empate que media hora atrás parecía lejano pero le dejó sabor a poco.

El equipo de Alfaro fue mucho más que Boca cuando el mediocampo se adueñó del círculo central. Fue lo que se vio muy prolijamente al principio del partido y mucho más frenéticamente al final. Huracán taponó la salida de Boca y abrió la cancha a partir de Pussetto y Silva, las cartas más picantes del ataque quemero. Por el contrario, los problemas del Globo llegaron cuando la presencia en mitad de cancha fue mínima o nula. Por momentos pareció que los mediocampistas de Huracán estaban jugando a un ritmo diferente, dejando pasar la pelota o llegando tarde a todas las jugadas. Boca pasaba demasiado rápido al ataque y cuando a eso se le sumó una defensa endeble y unos centrales poco atentos a quienes se les filtraban los rivales por el medio Huracán tuvo problemas. Sorprendió el rendimiento defensivo de este equipo. Sin embargo, cuando la situación parecía irremontable los jugadores dieron muestra de un hambre de gol que fue indispensable para revertir el bajón anímico y futbolístico. Desperdició muchas oportunidades que hubieran cambiado la historia. La cantidad de centros mal dirigidos o culminados con cabezazos débiles fueron un problema, más allá de que que no se aprovecharon chances a partir de jugadas (como la de Silva solo frente al arquero cuando el partido todavía iba 1-0). El cansancio le jugó en contra, melló la precisión de los ataques y fue determinante para que el resultado final no fuera otro.

Es inevitable preguntarse qué sería de Huracán ahora si algunas pelotas que no entraron hubiesen entrado o si se ganaba el partido anterior. Lo cierto es que antes de dar por terminado este torneo en el que superó todas las expectativas tiene que esperar resultados. La clasificación a la Sudamericana ya está sellada pero el sueño de la Libertadores todavía sigue en pie.

Último bondi a la Copa Libertadores

Como el ante último disco de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota llamarían "Último bondi a Finisterre" este es el último bondi a la Copa Libertadores de América. Habrá que madrugar para presenciar un partido que puede llegar a ser una fiesta, porque desde las 11 horas del día sábado, Huracán va a recibir al bicampeón, a Boca Juniors, por la última jornada de la Superliga Argentina de Fútbol. Las cuentas pueden ser sencillas, si Huracán gana sin importar por cuantos goles ni cualquier resultado ajeno estará clasificado a la Copa Libertadores y directamente a su fase de grupos sin tener que pasar por repechajes, lo cual también implicaría que terminaría el torneo en cuarta posición. Boca Juniors viene de coronarse campeón por segundo año consecutivo el miércoles cuando empató 2 a 2 ante Gimnasia donde uno de los tantos los marcó Ramón Wanchope Abila. El equipo de Guillermo y Gustavo Barros Schelotto traerá un combinado de suplentes y juveniles ya que lo importante se lo juega el miércoles por la copa buscando su pase a octavos de final. Alfaro, prepara en principio una sola variante, que sería el ingreso en su último partido de Daniel Gastón "Rolfi" Montenegro, de esta forma Alfaro habrá utilizado como titulares a todos los jugadores, en lugar del suspendido Mauro Bogado quién llegó a la quinta amonestación. Además, habrá que ver como se levanta Nicolas Silva, ya que el "Mosquito" está sufriendo una fuerte gripe que podría quitarle su lugar y que el mismo sea ocupado por Ricardo Noir o por Norberto Briasco.
La expectativa es muchísima, se espera un Ducó lleno, de hecho se va a habilitar la tribuna visitante para la Platea Miravé una vez que esta colme su capacidad de 3000 espectadores. Habrá sorpresas, despedida a Montenegro, quizás también a Ignacio Pussetto ya que podría ser su último partido con la camiseta del globo y ojalá que lo que haya sea una victoria quemera.
Con respecto a la clasificación a la Copa Libertadores, el empate lo complicará al equipo de Alfaro, en caso de igualar ante el xeneize deberá esperar lo que pase en los partidos de Independiente, Talleres y Racing.
Huracán saldría a cerrar su participación en la Superliga con Marcos Diaz; Carlos Araujo, Saúl Salcedo, Martín Nervo, Pablo Alvarez; Adrian Calello, Israel Damonte; Daniel Montenegro, Nicolas Silva; Ignacio Pussetto y Diego Mendoza.
Boca por su parte, bien alternativo, formará con Sara; Buffarini, Heredia, Goñi y Más; Chicco, Gago, Reynoso; Benitez, Cardona y Bou.
Último antecedente entre ambos equipos, el 27 de Mayo de 2017, empataron 1 a 1 con goles de Benedetto para Boca y Romero Gamarra de penal para Huracán.
El arbitro del partido será Fernando Rapallini, uno de los peores estadísticas tiene dirigiendo al globo, esperemos que la mañana del sábado lo tenga justo y parejo y no como nos tiene acostumbrados.
La oficina de socios permanecerá abierta de 8 a 10 de la mañana para abonar cuotas sociales y asociarse, recordamos que el acceso será solamente para socios con el mes de abril pago. A diferencia de las previas del partido que se publican la mayoría de las veces en ADN Quemero, ésta no tendrá el canal que emite el partido por la televisión, porque el único lugar para presenciar este gran encuentro es el Palacio Tomas Adolfo Ducó.

sábado, 5 de mayo de 2018

Talleres 0-0 Huracán



Con oficio, con paciencia y la vista fija en mantenerse en carrera para la Libertadores Huracán se trajo un punto frente a un rival directo. El desarrollo del partido y las decisiones que se tomaron pospusieron la definición hasta la última fecha del campeonato.

Talleres salió a arrasar buscando el arco de Marcos Díaz con todos los recursos que tenía pero se chocó con un Huracán que también usó todas sus herramientas para impedirlo. Sin apresurarse, el Globo lo esperó, observó sus movimientos y trató de aprovechar algunas contras que tuvo. Le jugó a favor que la cancha estuviera demasiado rápida, lo que desestabilizó a Talleres pero también le pudo haber costado caro porque implicó que el partido se picara de más. Con el paso de los minutos el local perdió el protagonismo. Para el final de la primera parte, Huracán había logrado neutralizarlo y Talleres había limitado su juego a un toque horizontal muy poco peligroso.

Con el segundo tiempo retornó el juego ofensivo del equipo cordobez. En esta ocasión al Globo le costó un poco más detenerlo y casi no tuvo chances adelante. Los primeros veinte minutos mostraron al equipo de Alfaro complicado para hacer pie en la defensa pero Talleres fue perdiendo claridad. Huracán buscó sacar partido de eso, reafirmándose atrás y lanzando esporádicos contragolpes tratando de usar los espacios que se abrían en el campo rival. En los últimos minutos le tocó a Marcos Díaz agrandarse y salvar el cero del resultado.

Un poco más en el primer tiempo y un poco menos en el segundo, Huracán controló los tiempos pero sobre todo los ánimos del partido. Con sus líneas defensivas juntas cansó a Talleres y lo dejó cansarse intentando abrir espacios. Al Globo le servía el empate y por eso contó con una cuota de tranquilidad que le dio ventajas y le permitió ver más claramente dónde estaban los puntos débiles del rival. En este partido no se le dio el pero volvió a usar la estrategia de los contragolpes rápidos a partir de Silva y Pussetto (que a pesar de tener que ocupar posiciones en el lado izquierdo, aportó) y molestó en contadas pero claras ocasiones al arquero cordobez. A medida que se hacía evidente que alcanzar el arco de Talleres iba a complicarle demasiado mantenerse firme atrás, se replegó. Los jugadores ofensivos retrocedieron para ayudar a la tarea defensiva de forma planificada a partir del control que Huracán buscaba mantener sobre el partido. Dejó que el rival se desesperara solo a medida que pasaban los minutos. Incluso tomó el riesgo de caldear los ánimos del partido para desordenar a Talleres. Pudo haberle costado caro resignar la victoria tan temprano en el segundo tiempo, pero Marcos Díaz se hizo cargo de la situación y sacó varias pelotas clave, transformándose en una de las figuras del partido. Más o menos agónicamente según el momento del partido, Huracán pudo hacerle frente a Talleres y no lo dejó construir su juego.

El rival, la posición en la tabla y las condiciones del partido señalan que el Globo se trae de Córdoba un punto inteligente. Tuvo al alcance la victoria pero se quedó con lo seguro. El valor de este resultado terminará por entenderse de acuerdo a lo que suceda la próxima fecha frente a Boca.

Una verdadera final en Cordoba

Todo listo a las 17.45 en la provincia de Córdoba, Huracán jugará una verdadera final ante Talleres por la ante última fecha de la Superliga Argentina de Fútbol, buscando una sola cosa, ganar para meterse en la Copa Libertadores de América del próximo año. Con la derrota de la "T" el pasado lunes ante Unión en Santa Fe, Huracán quedó 2 puntos arriba del equipo cordobés en la tabla, por eso de ganar esta tarde/noche quedará automáticamente entre los 5 mejores del torneo, lo que significa la clasificación a la próxima CONMEBOL Libertadores. La expectativa es amplia en el pueblo quemero, que no quiere depender de lo que suceda con Boca y si es campeón o no antes de llegar al Ducó. Se hizo larga la semana de espera, como siempre que hay algo tan importante en juego. A pesar de las molestias que aquejaban a jugadores como Pablo Alvarez, Huracán contará con todos sus jugadores disponibles para este cotejo, sin embargo Diego Mendoza, Marcos Diaz y Mauro Bogado deberán cuidarse si quieren estar en la despedida de este torneo el próximo fin de semana en el Ducó ante Boca Juniors.
Trece, son las victorias que tienen ambos equipos en esta Superliga, pero con seguidillas diferentes, Huracán trae 10 partidos sin conocer la derrota, mientras que Talleres perdió 4 de los últimos 5 partidos.
De no mediar inconvenientes de último minuto, Gustavo Alfaro realizaría una sola modificación el ingreso de Israel Damonte en lugar de Andres Chavez. Huracán tendrá en cancha a Marcos Diaz como su arquero, la línea de fondo con Carlos Araujo, Saúl Salcedo, Hugo Martín Nervo y Pablo Alvarez. Mauro Bogado, Adrian Calello e Israel Damonte conformaran el triple 5 para dejar lugar arriba a Nicolas Silva, Ignacio Pussetto y Diego Mendoza como la referencia de área.
Talleres por su parte, en la despedida de Cordoba del ex DT quemero, Frank Dario Kudelka, tendrá en cancha a Herrera; Godoy, Gandolfi, Quintana y Escobar. Guiñazú, Godoy, Ramirez; Ortiz, Rojas y Arias.
El arbitro de partido será Mauro Vigliano. El último antecedente fue en el Ducó el torneo pasado, victoria de Huracán 1 a 0 con gol de Lucas Chacana. Transmite Fox Sports Premium