Seguro, sin
pensar más allá del partido que estaba jugando y sin subestimar al rival,
Huracán hizo un partido más que correcto frente a Chacarita. Escaló algunos
puestos en la tabla de los promedios y empezó a destacarse entre los que
lideran el campeonato.
Huracán vio
enseguida los espacios que dejaba su rival en el fondo y dirigió su juego hacia
ellos. No tuvo que presionar demasiadas veces para que la chance de gol
llegara. A los 13 minutos, Araujo mandó un centro al área que Coniglio bajó de
cabeza para que Briasco terminara enviando la pelota a la red. La defensa de Chacarita
se abrió aún más cuando estuvo en desventaja y el Globo trató de aprovecharlo.
El rival se lanzó desordenadamente al ataque, especialmente por el lateral de
Chimino, pero se encontró con una defensa y un arquero que resolvieron bien
todo lo que les llegó.
Parecía que el
segundo tiempo iba a ser similar al del partido con Vélez. Chacarita apretó un
poco más el acelerador y por algunos minutos a Huracán le costó pararse con
seguridad en la cancha. Sin embargo, el encuentro cambió cuando a Briasco le
cometieron falta en el área. A los 14 minutos, Bogado convirtió el penal en gol
y el Globo volvió a recuperar el control del partido. Dedicó algunos minutos
más a buscar el tercer gol pero a medida que fue transcurriendo el encuentro se
fue replegando. A pesar de eso, gracias a la defensa y a la falta de ideas del
rival, no tuvo que sufrir.
Si
algo tuvo Huracán este partido fue claridad en el juego. Llevó a cabo lo que
tenía planeado sin complicaciones exageradas. Obviamente hay que tener en
cuenta en el análisis el nivel del rival, pero aun así el Globo tuvo un
rendimiento bueno. Sabía que tenía que ganarlo y aprovechó con inteligencia los
espacios de Chacarita. No pudo contar con Wanchope en la delantera, sin
embargo, eso no fue un problema. Hay que destacar la tarea realizada por
Briasco, que regresó a la titularidad después de mucho tiempo y no defraudó.
Por supuesto, no fue solamente de él el mérito. Pussetto volvió a aportar
velocidad a los ataques y las incursiones de Araujo en el campo rival siempre
fueron provechosas para Huracán. Bogado sigue demostrando que está recuperando
su jerarquía. Por otra parte, la defensa también rindió. Chimino tuvo algunos
problemas en su lateral pero fue bien respaldado por los demás defensores.
Dejaron poco lugar para que Chacarita se moviera con comodidad y las contadas
veces que fueron superados, Marcos Díaz aportó seguridad.
Huracán
se está convirtiendo en un equipo sólido. No improvisa ni se desespera. No
tiene un juego vistoso pero es concreto y efectivo. Si mantiene esta
regularidad, en poco tiempo ya no será necesario mirar con tanta ansiedad la tabla
de los promedios, y, por qué no, podría dar una sorpresa en el torneo.





