Si había
esperanzas de ver algún cambio después de la salida del DT y algunas
variaciones en los nombres del once titular, nos quedamos con las ganas. Y no
sólo eso. Nos quedamos con muchas preguntas respecto al futuro de este equipo,
ya no en la Sudamericana, pero sí en el torneo local.
Hicieron falta
sólo cuatro minutos para que la debacle diera inicio. Un centro bien colocado y
el espacio entre Nervo y Araujo hicieron lo necesario para que Cardozo
convirtiera. Huracán intentó y volvió a intentar llegar al arco rival.
Especialmente con pelotas desde afuera del área y algunas intervenciones de
Pussetto por la banda, tuvo un rato de protagonismo. Pero a la media hora de
juego, de nuevo Cardozo vulneró a la defensa y puso el 2-0. Libertad, además de
las dos jugadas que llevaron a los goles, se quedó en su campo sin molestar al
Globo, pero Huracán ni siquiera así, y aun teniendo un par de remates que
hicieron lucirse al arquero, llegó a nada.
Dos goles no
eran una diferencia irremontable pero para Huracán fue así. A los 22, Nervo
volvió a perder la espalda y Salcedo metió el tercero. El Globo no daba señales
de reaccionar más allá de pelotazos sin puntería que parecían querer buscar el
arco de Libertad. Bareiro puso el cuarto cuando el arquero debutante García salió
a cubrir una contra del equipo paraguayo, dejando el arco desprotegido y sin el
apoyo de los defensores. Para colmo, el local tuvo que lidiar con la expulsión
de Romero Gamarra cuando todavía quedaban quince minutos de partido. A seis del
final, Salcedo metió el quinto de penal. Ya sólo quedaría el gol anecdótico de
González en un tiro libre.
La gran
pregunta es qué salió a hacer Huracán este partido. Es cierto que el equipo
está a medio armar (o desarmar, como se quiera ver). Es cierto que todavía no
llegó el DT y Apuzzo de nuevo no hizo más que improvisar. Pero cinco goles en contra
es algo más que un llamado de atención. Lo perdió en el primer tiempo, con
errores caros de la defensa y pocas definición adelante para empatar o aunque
sea descontar. Por momentos, Pussetto, Romero Gamarra y González tuvieron algo
para decir pero, una y otra vez, la respuesta no llegó. Huracán no tiene
mediocampo. La pelota pasa por ese sector como si quemara. Nadie se anima a
pararla y decidir qué hacer con ella. El pelotazo va y viene como si de esa
manera la pelota fuera a aparecer solo y por arte de magia. Los más chicos
corren sin ideas, los más grandes la ven pasar desde lejos, los pases no salen,
los centros no se levantan lo suficiente, las ofensivas se diluyen antes de
llegar a ser algo realmente peligroso. Huracán sigue jugando a ver qué sale, a
ver si tiene suerte, a ver si los rivales tienen algunos errores más que
inclinen la cancha. Y sigue sin funcionar.
Una vez más la
preocupación no es la Copa Sudamericana. Era un lindo sueño para empezar la
temporada pero lo realmente importante se juega en el torneo local y más
específicamente en la tabla de los promedios. Queda la esperanza de que el
rumbo cambie con la llegada del nuevo DT y algunos refuerzos más. Si sigue
jugando de esta manera, a Huracán se le va a hacer cuesta arriba.

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