sábado, 1 de julio de 2017

Análisis de la temporada


Finalizó una temporada complicada para Huracán. Se esperaba mucho más que lo que terminó ofreciendo y se terminó sufriendo mucho más de lo que se esperaba. Con eliminaciones decepcionantes y clasificaciones históricas a copas, pelea por el descenso hasta la última fecha y dos cambios de DT incluido el corazón del hincha todavía no pudo recuperarse.
Después de una larga pretemporada que podría haber augurado una buena preparación de cara al comienzo de las competencias, Huracán tuvo un inicio titubeante. Apenas con dos partidos encima, ya era eliminado de la edición pasada de la Copa Argentina. Pese a esto se vio una interesante intención de tener continuidad respecto a lo que se había visto la temporada anterior. Sin embargo, un detalle no menor, la ausencia de Wanchope Abila fue, desde el principio, un escollo muy difícil de superar. A partir de esto, las falencias comenzaron a hacerse evidentes. Al hecho de no contar con un 9 consolidados, se le sumó una defensa sin recambio y malos rendimientos en el mediocampo caracterizados por una tenencia de la pelota horizontal, no precisamente peligrosa, que poco hizo para llevar la pelota al arco rival.
La situación de Huracán no era la mejor pero el cambio de DT tomó a varios por sorpresa. La llegada de Caruso Lombardi también dio mucho de qué hablar. El presente del Globo no era tan apremiante como para traer a un entrenador famoso por salvar equipos del descenso.
Más allá de todas esas preguntas y especulaciones, Caruso no pudo con Huracán. Su equipo siguió mostrando muy poco en todas las líneas y el juego terminó dependiendo de las apariciones de jugadores puntuales que lejos estuvieron de encontrar regularidad. Sin saber a qué se estaba jugando, se trató de cubrir los huecos con actitud, pero no alcanzó. Después de mínimas mejorías momentáneas, y una racha de ocho partidos sin ganar, Caruso Lombardi renunción a la dirección técnica. Tras un corto interinato de Apuzzo con una derrota y una victoria, terminó una primera mitad de la temporada que auguraba preocupaciones.
En el 2017 fue el turno de Azconzábal de tomar las riendas del primer equipo de Huracán. Después de un primer traspié por la Copa Sudamericana, el Globo repuntó un poco. Fueron figurita repetida las fallas a la hora de definir pero se vio algo interesante cuando el mediocampo empezó a tener más volumen de juego, ganando cuando combinaba eso con velocidad de tres cuartos de cancha para adelante.
Sin embargo, lo que se había empezado a vislumbrar quedó en nada. Huracán alternó resultados sin identidad en el juego, sin tendencias que indicaran cuál era el camino que se quería tomar. Una vez más, dependió de las intervenciones de jugadores concretos y sufrió cada vez que no aparecían. Nadie sabía qué esperar de un equipo cuya única constante terminaban siendo los pelotazos frontales. Ni con su juego, ni con su capacidad goleadora, ni con la solidez de la defensa, mostró una identidad que diera alguna certeza a la hora de salir a ganar los partidos.
La recta final fue tan ciclotímica como el resto del año. El equipo ganó algunos encuentros pareciendo demostrar que tenía conciencia de la situación complicada en la tabla de los promedios, pero inmediatamente perdía partidos casi ganados, sorprendiendo por su poco compromiso.
Desde el banco de suplentes las certezas fueron también muy pocas. Por momentos la cancha se llenaba de mediocampistas que en otros tiempos demostraron tener buen pie, en ocasiones el número de delanteros fue el que llamó la atención (aunque por supuesto ninguno de ellos cumplió la tarea que debía cumplir), pero al mismo tiempo nadie impidió el exceso de pelotazos que no servía para aprovechar a esa multitud de jugadores.
Virando sin ton ni son tanto en el juego como en los resultados, a Huracán volvió a tocarle sufrir en el final. Intercalando una histórica clasificación en la Sudamericana después de remontar un 0-3, consiguió victorias y empates importantes pero al mismo tiempo perdió puntos que hubiesen sido claves para terminar la temporada con más tranquilidad. Aún con resultados ajenos que lo favorecían, alargó la definición del descenso hasta la última fecha por errores propios.
¿Fue por excesiva confianza, fue por falta de motivación, fue por incapacidad de jugar al fútbol con cierta decencia? Lo cierto es que el Globo terminó salvándose más por lo que sucedió con los rivales en los promedios que por lo efectivamente hecho.
Huracán estaba para más. Incluso con la pérdida de un jugador importantísimo como Abila, nada indicaba que el equipo tendría que penar hasta el final para saber en qué categoría jugará la siguiente temporada. Y no fue solamente una cuestión de resultados y posición en la tabla. Así como se salvó del descenso recién en la última fecha, el Globo comienza la segunda parte del 2017 teniendo compromisos en la Sudamericana y en la Copa Argentina. Lo que preocupó y sigue preocupando, es ese juego que no va ni para atrás ni para adelante.
¿Cómo mantener cierto grado de tranquilidad cuando el equipo no ofrece ningún tipo de seguridad en ninguna de las líneas de la cancha? ¿Cómo confiar cuando se viene encima una temporada en la que tendrá que empezar a sumar de a tres con más constancia para no tener que mirar los promedios? ¿Cómo soñar con ser protagonista en el plano internacional cuando en el nacional tiene grandes problemas para tener algún tipo de continuidad en lo futbolístico? Esas son las preguntas que seguirán dando vueltas en el mundo Huracán por lo menos hasta que dé inicio la segunda parte del año.




















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