Podemos hablar
del fallo arbitral cuando quedaban pocos minutos de juego, pero lo cierto es
que este partido lo pierde Huracán. Tuvo todo para terminar los 90 minutos con
tranquilidad y llevarse tres puntos valiosísimos, pero no jugó acorde a las
circunstancias y terminó quedándose sin nada.
Aunque cada
ataque de Independiente era un dolor de cabeza para la defensa, Huracán mostró
cosas interesantes con la pelota bajo los pies. Especialmente a partir de Romero
Gamarra y González se construyeron jugadas que no fueron bien definidas pero
advirtieron al rival. A los 26 minutos, tras una tapada del arquero en un
corner, Gigliotti no pudo correr la pierna y metió, en contra, el gol de
Huracán.
El miedo de
cara al segundo tiempo era que el Globo se conformara con la diferencia mínima.
El equipo retrocedió un par de metros pero siguió intentando convertir. Tuvo
dos claras con Pussetto en un momento del partido en que hubiese significado
asegurar la victoria, las dos mal definidas. Independiente amenazaba con el
empate y se le dio a los 35 cuando el árbitro Echenique cobró penal por una
mano de Nervo. Huracán encaró los últimos diez minutos convencido de que el
empate también le servía y eso fue su perdición. A la clara mano (en una
situación similar a la del penal previo) no sancionada en el área de
Independiente se le sumó la incapacidad de Huracán de mantener su arco a salvo
y en el último minuto de descuento el rojo terminó de dar vuelta el partido.
Huracán tenía
todo para ganarlo. Le cayó de arriba el gol en contra y por momentos pareció
que podía manejar la victoria e incluso ampliar la diferencia. Romero Gamarra
empieza a ser figurita repetida cuando el Globo juega bien. Mariano González
cubrió su puesto y de a ratos escondió el discreto rendimiento de Montenegro y
hasta Compagnucci se animó a participar adelante. Con un Fritzler bastante
afilado para detener a los rivales, Huracán más o menos se había armado para
llevarse los tres puntos. Sin embargo, volvió a fallar la definición. Esta vez
Briasco estuvo escondido y cuando Pussetto ingresó aportó a la hora de llegar
al área de Independiente pero cuando le tocó decidir en el último toque, nunca
lo hizo bien. No fue una buena decisión conformarse con el resultado ni cuando
estaba uno arriba ni en el empate. Independiente fue mejorando el rendimiento y
aumentando la intensidad con el transcurso del partido y el Globo no supo o no
quiso verlo. Fue más que sólo eso, pero Huracán lo terminó perdiendo por falta
de ambición.
Quedan pocos
partidos, y sin necesidad de pensar en los rivales es evidente que van a ser
complicados. Se está haciendo costumbre esto de perder partidos que, por lo
visto en la cancha, podrían haber terminado de otra manera. La oportunidad era
buena y volvió a desaprovecharse.

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