sábado, 10 de septiembre de 2016

Huracán 1-1 Quilmes



Si las cosas no salieron fue por la combinación de malos rendimientos particulares y un planteo general del juego que sembró dudas del minuto 0 al 90. Huracán estaba en condiciones de ganar el partido y se tuvo que conformar con un punto que dejó a Quilmes bastante satisfecho.

El primer tiempo del Globo fue un ir y venir de la pelota sin ideas. La posesión era mayoritaria, pero más que una ventaja parecía un problema cuando había que llegar al arco rival. Quilmes se envalentonó y salió a presionar arriba. Así fue como consiguió el gol, a los 24 minutos, cuando Romat se resbaló frente a su marcador y le regaló una pelota que derivó en el tiro de larga distancia de Andrada. Marcos Díaz se quedó corto con la atajada y dejó que el balón se le metiera en la red. Las cosas no cambiaron. Huracán siguió en la cancha como si no supiera muy bien que debía llegar al arco rival. Pussetto fue el único soplo de aire fresco pero poco pudo hacer solo.

El equipo salió al segundo tiempo con dos cambios que le mejoraron un poco la cara: Toranzo por Garré y Barrales por Bogado. Comodo con el resultado, Quilmes se quedó en su campo y le dejó toda la responsabilidad del juego a Huracán. A partir de la cabeza del Pato y una referencia de área como Barrrales que ordenaba las ideas, el Globo fue acercándose cada vez más, mejorando incluso la profundidad con el ingreso de Romero Gamarra. A los 24, después de un toqueteo interesante en tres cuartos de cancha, a Sosa le quedó en los pies un despeje rival y, pegándole de primera, marcó el empate. Después de eso, Huracán siguió dominando, pero poco a poco fue perdiendo intensidad, a lo que se sumaron los constantes cortes del juego de parte de Quilmes.

¿Fue parte del problema haber salido a la cancha sin un 9? Sí. Huracán deambuló sin rumbo durante los primeros 45 minutos en gran medida por la falta de un delantero que guiara las intenciones. Esto mismo hizo que Montengro tuviera que jugar más adelante que de costumbre y se desperdiciara su juego. Además, restó el flojo rendimiento de Bogado y Marcos Díaz (tanto en el gol como en la salida), junto con las intervenciones siempre a destiempo de González. Romat y Garré, los laterales reemplazantes de San Román y Balbi, completaron un cuadro preocupante. La entrada del Pato y Kaku aportó aire y frescura a un mediocampo que se ahogaba solo. Barrales, aun dando la sensación de que le falta un poco de fútbol, se convirtió en una preocupación para la defensa de Quilmes. Esa distracción ayudó a que Sosa (de muy buen partido tanto de central como cuando tuvo que correrse al lateral) empatara. Mención aparte para Fritzler, el más regular de la cancha, y para Pussetto, lo más picante y prometedor del once titular.

El llamado de atención para el DT es importante. Jugar sin 9 demuestra cada vez más no ser una alternativa viable. Lo visto en el segundo tiempo es el principio de la solución. Eduardo Domínguez deberá realizar un trabajo interesante para elegir a los mejores para encarar cada partido, además de trabajar la coordinación de la defensa, lugar del campo en el que casi no hay recambio. Esto recién empieza y, si se hacen las cosas bien, Huracán puede volver a sorprender.

CeciQuemera

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