jueves, 27 de agosto de 2015

Tigre 2-5 Huracán



Arrasó con todo. Pese a la cantidad de veces que se dijo que lo importante para Huracán es el torneo local, arrancó la Copa Sudamericana pisando fuerte, como para que no lo dieran por perdido de entrada. Ganó, gustó y goleó como hace mucho que no pasaba, y hasta se dio el lujo de que le metieran dos goles sin que eso amenazara la victoria.

Ya desde los primeros minutos se pudo ver cómo se desarrollaría el partido. Huracán tenía y mantenía la pelota con inteligencia, atacando a Tigre con insistencia. La recompensa llegó pronto. Una mano en el área le dio la oportunidad a Bogado de que abriera el resultado de penal, a los 11 minutos. Más tranquilo por el gol, Huracán se mostró aun más cómodo en el campo. Tigre tenía muy poco para dar, y el Globo se limitó a neutralizar los pocos ataques que logró armar. A los 21, un pase excelente de Montenegro a Espinoza, acompañado por una corrida de Abila que se llevó la marca, dejó al juvenil para que metiera el segundo. La distancia en el marcador hizo que Huracán se relajara un poco en sus obligaciones ofensivas, pero eso no impidió que sobre el final del Primer Tiempo, en una jugada muy parecida a la del gol anterior y con los mismos intérpretes, Espinoza pusiera el 0-3.

Huracán salió al Segundo Tiempo a no cansarse de más. Siguió atacando, especialmente con contragolpes, sin tanta asiduidad como en la primera parte. Precisamente con dos contras llegaron los goles restando: el cuarto de Abila después de una genialidad de Espinoza, y el quinto del mismo Cristian gracias a una gran habilitación del Montenegro. Después de eso, Huracán dejó que Tigre, ahogado en su propio desconcierto, hiciera lo que pudiera. Al principio, le salió bien. El local era incapaz de hilar tres pases seguidos. Sin embargo, con el correr de los minutos, Tigre capitalizó esa libertad y convirtió dos goles, uno atrás de otro, mostrando las falencias defensivas del Globo que poco tenían que ver con su juego en la mayor parte del partido. El Globo impecable de los primeros 75 minutos se transformó en ese equipo desorganizado y nervioso de los últimos meses.

Huracán fue eficiente y eficaz. Sus líneas funcionaron como un relojito la mayor parte del tiempo y no dejó ir las oportunidades de meter gol. Ese afán de seguir convirtiendo le evitó muchas preocupaciones. El trabajo de presión realizado por el equipo completo (desde Abila hasta Mancinelli) fue indispensable para el resultado final. Los mediocampistas ofensivos y los delanteros se lucieron y, al menos en este partido, desterraron muchas de las dudas que generaban. Es este el Pato Toranzo que Huracán necesitaba para armar juego. Es este el Rolfi asistidor que se extrañaba. Es este el Espinoza que todos saben que están pero que a veces se diluye en el desorden general. Es este el Wanchope decisivo e inteligente que reclamábamos. Lo de los últimos 15 minutos del partido fue un llamado de atención que no debe ignorar.

Sin olvidar que la de Tigre fue una formación suplente, Huracán puede sentirse satisfecho por lo realizado. Este puede ser un buen incentivo para empezar a remontar en el torneo local. Esta goleada tiene que pasar de anécdota a síntoma de una mejoría.

CeciQuemera.

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