Arrasó con todo. Pese a la
cantidad de veces que se dijo que lo importante para Huracán es el torneo
local, arrancó la Copa Sudamericana pisando fuerte, como para que no lo dieran
por perdido de entrada. Ganó, gustó y goleó como hace mucho que no pasaba, y
hasta se dio el lujo de que le metieran dos goles sin que eso amenazara la
victoria.
Ya desde los primeros minutos se
pudo ver cómo se desarrollaría el partido. Huracán tenía y mantenía la pelota
con inteligencia, atacando a Tigre con insistencia. La recompensa llegó pronto.
Una mano en el área le dio la oportunidad a Bogado de que abriera el resultado
de penal, a los 11 minutos. Más tranquilo por el gol, Huracán se mostró aun más
cómodo en el campo. Tigre tenía muy poco para dar, y el Globo se limitó a
neutralizar los pocos ataques que logró armar. A los 21, un pase excelente de
Montenegro a Espinoza, acompañado por una corrida de Abila que se llevó la
marca, dejó al juvenil para que metiera el segundo. La distancia en el marcador
hizo que Huracán se relajara un poco en sus obligaciones ofensivas, pero eso no
impidió que sobre el final del Primer Tiempo, en una jugada muy parecida a la
del gol anterior y con los mismos intérpretes, Espinoza pusiera el 0-3.
Huracán salió al Segundo Tiempo a
no cansarse de más. Siguió atacando, especialmente con contragolpes, sin tanta
asiduidad como en la primera parte. Precisamente con dos contras llegaron los
goles restando: el cuarto de Abila después de una genialidad de Espinoza, y el
quinto del mismo Cristian gracias a una gran habilitación del Montenegro.
Después de eso, Huracán dejó que Tigre, ahogado en su propio desconcierto,
hiciera lo que pudiera. Al principio, le salió bien. El local era incapaz de
hilar tres pases seguidos. Sin embargo, con el correr de los minutos, Tigre
capitalizó esa libertad y convirtió dos goles, uno atrás de otro, mostrando las
falencias defensivas del Globo que poco tenían que ver con su juego en la mayor
parte del partido. El Globo impecable de los primeros 75 minutos se transformó
en ese equipo desorganizado y nervioso de los últimos meses.
Huracán fue eficiente y eficaz.
Sus líneas funcionaron como un relojito la mayor parte del tiempo y no dejó ir
las oportunidades de meter gol. Ese afán de seguir convirtiendo le evitó muchas
preocupaciones. El trabajo de presión realizado por el equipo completo (desde
Abila hasta Mancinelli) fue indispensable para el resultado final. Los mediocampistas
ofensivos y los delanteros se lucieron y, al menos en este partido, desterraron
muchas de las dudas que generaban. Es este el Pato Toranzo que Huracán
necesitaba para armar juego. Es este el Rolfi asistidor que se extrañaba. Es
este el Espinoza que todos saben que están pero que a veces se diluye en el
desorden general. Es este el Wanchope decisivo e inteligente que reclamábamos. Lo
de los últimos 15 minutos del partido fue un llamado de atención que no debe
ignorar.
Sin olvidar que la de Tigre fue
una formación suplente, Huracán puede sentirse satisfecho por lo realizado.
Este puede ser un buen incentivo para empezar a remontar en el torneo local.
Esta goleada tiene que pasar de anécdota a síntoma de una mejoría.
CeciQuemera.

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