Era un rival perfecto para
remontar: el último de la tabla, sin ganar en lo que va del torneo, y al que
muchos ya dan por descendido. Era el momento de empezar a dar vuelta el mal
presente. Pero Huracán no sólo dejó pasar la oportunidad, además se dejó
superar y golear como si hubiera jugado contra el puntero del campeonato.
Huracán empezó jugando como
correspondía, dominando y sin subestimar al rival. Tuvo un par de jugadas
claras, pero muy poco duró el entusiasmo. A los 4 minutos, Chicago desbordó el
lateral izquierdo de Huracán, primero superando a Balbi y después a Eduardo
Domínguez, para enviar un centro atrás que Carrasco convirtió en gol. Chicago
se ordenó después del gol. Huracán intentó empatarlo con más intenciones que
ideas, pero no tuvo situaciones claras. Algunas intervenciones de Toranzo y
contados chispazos de Espinoza fueron lo único que se salió un poco del
libreto. Chicago no atacó mucho, pero cada vez que lo hizo, las falencias
defensivas quedaron al descubierto.
El inicio del Segundo Tiempo fue
igual al del primero. Huracán salió a arrasar la defensa rival, pero el primer
contragolpe de Chicago lo desnudó. A los 7, Baldunciel recibió un buen pase
filtrado entre Domínguez y Balbi, y remató volviendo a vencer el arco Quemero.
El Globo trató de revertir la situación, pero nunca estuvo cerca del descuento.
Los cambios ofensivos de Apuzzo descompensaron a un equipo que ya venía
desordenado, y no hizo más que seguir arriesgando por arriesgar, sin ningún
plan. El tercero llegó a los 33 minutos, nuevamente por un centro atrás desde
la parte izquierda de la defensa. Chicago pudo haber abultado más el resultado.
Como para agrandar la imagen deplorable, a los 46 Abila pateó exageradamente
alto un penal que él mismo había fabricado.
La tentación es escribir que
Huracán jugó horrible, y cerrar allí el análisis. El Globo tenía claras chances
de ganar este partido. Chicago venía muy mal y nada indicaba que podía
resurgir, pero finalmente lo hizo ayudado por los errores de Huracán. La
medalla se la lleva el lado izquierdo de la defensa. El regreso de Balbi había
generado buenas expectativas, pero no rindió como se esperaba; y Eduardo
Domínguez no fue capaz de cubrirlo en ninguna oportunidad. El mediocampo tuvo
pequeños momentos de lucidez, pero se diluyeron con demasiada facilidad. La
salida de Toranzo (el menos malo del partido) en el Segundo Tiempo alimentó la
desorganización general. La delantera hizo lo que punto. Tanto Abila como
Espinoza y Torassa tuvieron alguna chance de romper con la mediocridad del
juego, pero la pelota pocas veces les llegó limpia, y cuando lo hizo, terminó
en las manos del arquero rival.
Huracán sigue insistiendo con un
juego que no funciona. Aun cambiando los nombres, el sistema no da resultados.
Es momento de dejar a un lado los orgullos, y apostar por las soluciones
creativas. Hay errores que no se pueden seguir cometiendo si la intención es
mantener la categoría. Va siendo hora de que Huracán se empiece a parecer a un
equipo de fútbol.
CeciQuemera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario