domingo, 16 de agosto de 2015

Chicago 3-0 Huracán



Era un rival perfecto para remontar: el último de la tabla, sin ganar en lo que va del torneo, y al que muchos ya dan por descendido. Era el momento de empezar a dar vuelta el mal presente. Pero Huracán no sólo dejó pasar la oportunidad, además se dejó superar y golear como si hubiera jugado contra el puntero del campeonato.

Huracán empezó jugando como correspondía, dominando y sin subestimar al rival. Tuvo un par de jugadas claras, pero muy poco duró el entusiasmo. A los 4 minutos, Chicago desbordó el lateral izquierdo de Huracán, primero superando a Balbi y después a Eduardo Domínguez, para enviar un centro atrás que Carrasco convirtió en gol. Chicago se ordenó después del gol. Huracán intentó empatarlo con más intenciones que ideas, pero no tuvo situaciones claras. Algunas intervenciones de Toranzo y contados chispazos de Espinoza fueron lo único que se salió un poco del libreto. Chicago no atacó mucho, pero cada vez que lo hizo, las falencias defensivas quedaron al descubierto.

El inicio del Segundo Tiempo fue igual al del primero. Huracán salió a arrasar la defensa rival, pero el primer contragolpe de Chicago lo desnudó. A los 7, Baldunciel recibió un buen pase filtrado entre Domínguez y Balbi, y remató volviendo a vencer el arco Quemero. El Globo trató de revertir la situación, pero nunca estuvo cerca del descuento. Los cambios ofensivos de Apuzzo descompensaron a un equipo que ya venía desordenado, y no hizo más que seguir arriesgando por arriesgar, sin ningún plan. El tercero llegó a los 33 minutos, nuevamente por un centro atrás desde la parte izquierda de la defensa. Chicago pudo haber abultado más el resultado. Como para agrandar la imagen deplorable, a los 46 Abila pateó exageradamente alto un penal que él mismo había fabricado.

La tentación es escribir que Huracán jugó horrible, y cerrar allí el análisis. El Globo tenía claras chances de ganar este partido. Chicago venía muy mal y nada indicaba que podía resurgir, pero finalmente lo hizo ayudado por los errores de Huracán. La medalla se la lleva el lado izquierdo de la defensa. El regreso de Balbi había generado buenas expectativas, pero no rindió como se esperaba; y Eduardo Domínguez no fue capaz de cubrirlo en ninguna oportunidad. El mediocampo tuvo pequeños momentos de lucidez, pero se diluyeron con demasiada facilidad. La salida de Toranzo (el menos malo del partido) en el Segundo Tiempo alimentó la desorganización general. La delantera hizo lo que punto. Tanto Abila como Espinoza y Torassa tuvieron alguna chance de romper con la mediocridad del juego, pero la pelota pocas veces les llegó limpia, y cuando lo hizo, terminó en las manos del arquero rival.


Huracán sigue insistiendo con un juego que no funciona. Aun cambiando los nombres, el sistema no da resultados. Es momento de dejar a un lado los orgullos, y apostar por las soluciones creativas. Hay errores que no se pueden seguir cometiendo si la intención es mantener la categoría. Va siendo hora de que Huracán se empiece a parecer a un equipo de fútbol.

CeciQuemera.

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