Sin mirar más allá de lo que
sucedió en el partido, Huracán debería estar conforme con el punto que
consiguió. Temperley fue mejor casi siempre y mereció meter algún gol. Sin
embargo, el Globo no puede evitar ver con preocupación el futuro. Llegó a posición
de descenso y, pese a que falta más de la mitad del torneo, la advertencia es
demasiado fuerte como para no prestarle atención.
Temperley fue siempre mejor en el
Primer Tiempo. Tuvo la pelota y la distribuyó bien. Eso, sumado a la casi
inexistente presión de Huracán, hizo que fuera protagonista. Huracán jugó sin
motivación y sin ideas, logrando que, una vez más, su figura fuera Marcos Díaz.
Hacia el final pareció que el Globo salía un poco de su letargo, pero no
inquietó mucho a la defensa rival.
El visitante salió más animado al
Segundo Tiempo. Primero con Edson Puch y después con Ramón Abila pudo haber
abierto el marcador, pero ambas jugadas fueron desperdiciadas. Pese a este
comienzo prometedor, la mayor parte del Segundo Tiempo fue aburrida. Temperley
ya no insistió tanto en el ataque y Huracán volvió a refugiarse en las
capacidades de su arquero. En los últimos minutos hubo un interesante ida y
vuelta (más vuelta que ida para el Globo) pero el 0-0 se mantuvo.
Semana tras semana me toca
describir el juego de un Huracán desmotivado. Muy lejos quedó el temple de
aquel supercampeón o la gallardía quijotesca de los jugadores que le ganaran
3-1 a Cruzeiro.
Durante los últimos años, el Globo
fue un equipo que se manejó por rachas. Sigue sin ser capaz de mantener un
juego eficaz por más de un torneo, y a veces ni siquiera eso. Que Marcos Díaz
sea la figura todas las fechas no es algo para festejar, más allá del increíble
talento del número uno. Que Abila reciba tres pelotazos por partido y no logre
convertir no es sólo culpa de él. Que Vismara, Villarruel y Toranzo vean pasar
la pelota por al lado la mayor parte del partido explica cuál es el centro del
problema. Que el mundo Quemero se sienta casi obligado a celebrar que se
rescató un empate frente a Temperley dice mucho sobre el momento futbolístico.
La longitud del torneo sigue
siendo aliada de Huracán, pero las semanas pasan y no aparece una solución. Este
mismo equipo fue capaz de hacer historia. Estoy convencida de que lo que hay
que rever es lo anímico. Huracán tiene que reaccionar de una vez por todas.
CeciQuemera.

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