Con errores e imágenes que no es
la primera vez que se ven, Huracán no supo mantener la ventaja que había
obtenido, y terminó perdiendo contra un rival que en todo el torneo no había
ganado ningún partido y sólo había metido dos goles.
Huracán fue dominador en el Primer
Tiempo, con excepción de algunos minutos al principio. Lucas Villarruel se hizo
dueño del mediocampo y distribuyó la pelota para que los extremos lastimaran.
Al cuarto de hora, Agustín Torassa entró al área esquivando rivales y se tiró
cuando le pusieron una pierna adelante. El árbitro Álvarez (de flojo
rendimiento) compró y sancionó el penal, que el mismo Torassa transformó en
gol. Encolumnado en esa victoria parcial, el Globo se mantuvo sereno con la
pelota y fue seguro para defenderse cuando no la tenía, contando con dos
oportunidades claras para aumentar la diferencia.
Sin embargo, como viene sucediendo
con cierta frecuencia, Huracán salió al Segundo Tiempo sin saber si quería
meter el segundo o quedarse a defender el primero. Eso se tradujo en
imprecisiones y pelotazos que no fueron para nada fructíferos. Olimpo se hizo
del balón y, aunque desordenado, fue a incomodar al campo Quemero. Marcos Díaz
tuvo que volver a sacar a relucir sus cualidades como arquero, pero se le hizo
imposible tapar todos los agujeros de una defensa que no sabía a qué jugaba. El
empate llegó a los 31, cuando Royón quedó solo frente al arco en el rebote de
un tiro libre. Tres minutos más tarde, el segundo, cuando Blanco recibió un pase
filtrado en el costado del área para luego rematar cruzado. Finalmente, el
resultado quedó sellado a los 45, cuando Olimpo aprovechó los espacios que
dejaba un Huracán desesperado para enviar un buscapié que Klusener mandó a
guardar.
Parece que Huracán no termina de
aprender de sus errores. No es la primero vez que le pasa, pero sigue
insistiendo en defenderse con pelotazos cuando el tiempo que falta para
terminar el partido es demasiado. En el Primer Tiempo fue mejor con diferencia,
pero no lo capitalizó. El penal inventado por Torassa (el único que siguió
insistiendo en el Segundo Tiempo) abrió un momento del partido en el que se
tendría que haber alcanzado un gol más. Poco tiene que mostrar adelante el
Globo cuando falta Wanchope. El resultado final se vio venir todo el Segundo
Tiempo. Cuando el mediocampo no acompaña, la defensa pierde solidez, y aunque
Marcos Díaz es de otro planeta, no puede cargar con la responsabilidad de
resguardar él solo los tres puntos. El Globo terminó pagando la falta de
eficacia de los primeros 45 minutos y la falta de decisión de la segunda parte.
Este Huracán no es un dechado de
ocasiones ofensivas, y es algo de lo que debería ser consciente. Si el estilo
de juego va a ser llegar a oportunidad concreta de gol tres veces por partido,
está en la obligación de convertir esas tres veces. Los jugadores parecen
constantemente temerosos de tomar riesgos apenas las cosas se salen un poco de
control, y es precisamente eso lo que hace que Globo pierda puntos una fecha
tras otra.
CeciQuemera.

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