En un partido
que tuvo todos los condimentos, empezando un día y terminando al siguiente, con un
árbitro que perjudicó sin distinción a ambos equipos y un clima que no acompañó
ni a los jugadores ni al campo de juego, Huracán superó por la mínima
diferencia a Victoriano Arenas y clasificó a los 16avos de esta edición de la
Copa Argentina.
La cancha fue
un condicionamiento para el juego desde el minuto cero. El partido empezó con
un diluvio que fue clave para que volviera trabado. Huracán no se salió del
libreto que lo caracteriza, dejó al rival con la pelota y esperó a que llegara
su momento para dar el zarpazo. Lanzó esporádicos contragolpes y se resguardó
en una defensa por momentos exigida. Le alcanzaron pocos ataques para que el
árbitro Barraza cobrara un penal dudoso que Chávez convirtió en gol a los 16
minutos. Sin embargo, la ayuda también fue para Victoriano, con dos goles mal
anulados, el primero por un offside inexistente y el segundo por una falta en
ataque de Mancinelli que no fue tal. A medida que transcurrían los minutos se
hacía cada vez más difícil mantener la continuidad el juego. En el entretiempo
el árbitro decidió que el partido debía suspenderse.
En la tarde de
hoy, ya sin lluvia y con la cancha visiblemente más seca, el partido continuó y
Huracán mantuvo su idea de juego (más allá de los ingresos de Rossi y Gamba por
Toranzo y Briasco). Esperó a un Victoriano que fue dejando espacios en el fondo
al lanzarse al ataque. El Globo intentó aprovecharlo sobre todo a partir de
Chávez pero falló la definición y, una vez más, el juez de línea anuló el gol
que podría haber cerrado el partido por un offside inexistente. Con voluntad y
algunos argumentos, Victoriano Arenas molestó a la defensa de Huracán y por
momentos puso al descubierto espacios entre los centrales. No le alcanzó para
empatar el partido, aunque tuvo un par de jugadas bastante claras.
Sufriendo más
o menos de acuerdo a cada momento del partido, Huracán hizo lo que planeaba
hacer. Intentó aprovechar los espacios que aparecieron entre las líneas
rivales. Fue una carta interesante la de Garro. Sobre todo en la noche de lluvia,
fue su banda la que llevó más pelotas de Huracán al área rival. Chávez, además
de convertir el gol, apareció mucho más en la reanudación del partido. Tanto
para filtrar pelotas como para marcar presencia en el ataque fue uno de los puntos
altos del Globo. El equipo también hizo pesar su condición de equipo de
primera, no desde el juego, sino desde lo físico. En el aspecto defensivo, una
vez más dejó al rival moverse y buscó mantener la seguridad de la defensa. Mantuvo
a Victoriano moviendo la pelota en tres cuartos de cancha. Si bien no sufrió en
demasía porque las condiciones del rival no lo exigieron, aparecieron huecos
que Marcos Díaz resolvió sin demasiados problemas. No es un detalle menor el
rendimiento del arbitraje. Así como indició en el resultado final a partir del
penal que dio tranquilidad, un gol más de entre todos los que anuló a Huracán
hubiese dado por terminado el partido.
Podría haberse
esperado un resultado más abultado o una diferencia más notoria en el juego de
Huracán con respecto al de un equipo recién ascendido a la C. En lugar de eso,
Huracán cumplió con el trámite sin despeinarse mucho y experimentando cómo
encajaban las nuevas piezas del equipo. Como punto de partida, avanzando en la
copa e iniciando la temporada con una victoria, sirve. La vara alta para con
este equipo está justificada.

