sábado, 2 de diciembre de 2017

Huracán 1-1 Patronato



Huracán lo hizo de nuevo. Las condiciones del partido eran inmejorables para afianzarse en las dos tablas y empezar a pisar un poco más fuerte, pero se tuvo que conformar con un empate ante un Patronato que prácticamente lo único que hizo fue meter su gol.

El equipo ya nos tiene acostumbrados a empezar los partidos yendo a buscar el área rival. Si algo llamó la atención del primer tiempo fue la cantidad de oportunidades claras y muy claras que tuvo el Globo y no supo meter en el arco. Parecía que el gol estaba por llegar en cualquier momento, pero los minutos pasaron y esa sensación nunca se convirtió en realidad. El asedio a Patronato perdió ímpetu y finalmente fue el visitante quien, cuando se terminaba la primera parte, convirtió en una jugada aislada.

Cómodo con el resultado, Patronato intentó planchar el resultado, pero no logró detener a Huracán. El Globo no necesitó ninguna intervención del rival para empezar a desordenarse solo, especialmente después del penal que Bertoli le atajó a Bogado a los 8 minutos. El equipo seguía avanzando pero ya con pocas ideas. Le alcanzó para conseguir un tiro de esquina atrás de otro pero no para transformarlos en el empate. Para eso tuvo que esperar al minuto 32 cuando, en un nuevo penal, Coniglio convirtió un gol que, pese al mal rendimiento general, era merecido.

Antes y durante se trataba de un partido bastante accesible. Se pagó caro la cantidad de jugadas desperdiciadas en la primera parte. El arquero de Patronato tuvo una buena noche, pero la responsabilidad fue compartida con las malas definiciones. En todo el partido, pero especialmente en el primer tiempo, no se aprovechó la velocidad de Pussetto, que lideró el ataque y fue el que más alternativas ofreció. Patronato llegó una sola vez y lo que restó de los noventa minutos se acomodó en su campo. Hasta se mostró cómodo con el empate. Huracán se complicó solo cuando lo que hacía falta era claridad. Se atropelló, no supo abrir espacios ni aprovechar los que el rival ya le ofrecía y por momentos volvió a ser ese equipo que tiraba pelotazos tontos al nueve esperando que pudiera resolver la situación. Respecto a este punto, Coniglio sigue mostrando que cuando está solo en el área le cuesta más ser una carta a favor del Globo. Si bien el empate terminó salvando un poco el desarrollo del partido, Huracán estaba para mucho más.

El llamado de atención es por el rendimiento. Se volvió a sumar y, aunque no de a tres, sirve. La pregunta está más relacionada con esa regularidad que Huracán tiene que alcanzar si quiere transitar el torneo con relativa regularidad y, por qué no, plantearse objetivos un poco más ambiciosos. Sabemos que el Globo puede dar más que lo que se vio en este partido.

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