Huracán lo hizo
de nuevo. Las condiciones del partido eran inmejorables para afianzarse en las
dos tablas y empezar a pisar un poco más fuerte, pero se tuvo que conformar con
un empate ante un Patronato que prácticamente lo único que hizo fue meter su gol.
El equipo ya
nos tiene acostumbrados a empezar los partidos yendo a buscar el área rival. Si
algo llamó la atención del primer tiempo fue la cantidad de oportunidades
claras y muy claras que tuvo el Globo y no supo meter en el arco. Parecía que
el gol estaba por llegar en cualquier momento, pero los minutos pasaron y esa
sensación nunca se convirtió en realidad. El asedio a Patronato perdió ímpetu y
finalmente fue el visitante quien, cuando se terminaba la primera parte,
convirtió en una jugada aislada.
Cómodo con el
resultado, Patronato intentó planchar el resultado, pero no logró detener a Huracán.
El Globo no necesitó ninguna intervención del rival para empezar a desordenarse
solo, especialmente después del penal que Bertoli le atajó a Bogado a los 8
minutos. El equipo seguía avanzando pero ya con pocas ideas. Le alcanzó para
conseguir un tiro de esquina atrás de otro pero no para transformarlos en el
empate. Para eso tuvo que esperar al minuto 32 cuando, en un nuevo penal,
Coniglio convirtió un gol que, pese al mal rendimiento general, era merecido.
Antes y durante
se trataba de un partido bastante accesible. Se pagó caro la cantidad de
jugadas desperdiciadas en la primera parte. El arquero de Patronato tuvo una
buena noche, pero la responsabilidad fue compartida con las malas definiciones.
En todo el partido, pero especialmente en el primer tiempo, no se aprovechó la
velocidad de Pussetto, que lideró el ataque y fue el que más alternativas
ofreció. Patronato llegó una sola vez y lo que restó de los noventa minutos se
acomodó en su campo. Hasta se mostró cómodo con el empate. Huracán se complicó
solo cuando lo que hacía falta era claridad. Se atropelló, no supo abrir
espacios ni aprovechar los que el rival ya le ofrecía y por momentos volvió a
ser ese equipo que tiraba pelotazos tontos al nueve esperando que pudiera
resolver la situación. Respecto a este punto, Coniglio sigue mostrando que
cuando está solo en el área le cuesta más ser una carta a favor del Globo. Si
bien el empate terminó salvando un poco el desarrollo del partido, Huracán
estaba para mucho más.
El llamado de
atención es por el rendimiento. Se volvió a sumar y, aunque no de a tres,
sirve. La pregunta está más relacionada con esa regularidad que Huracán tiene
que alcanzar si quiere transitar el torneo con relativa regularidad y, por qué
no, plantearse objetivos un poco más ambiciosos. Sabemos que el Globo puede dar
más que lo que se vio en este partido.

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