Como hacía un
tiempo no pasaba, Huracán hizo un partido malo en casi todos los aspectos y por
eso terminó perdiendo. Belgrano lo controló en todas las líneas y ganó
justamente, dándole al Globo un final de año que no era el esperado.
El intento de
control de Huracán se diluyó demasiado rápido. Bajo una lluvia torrencial,
Belgrano se hizo del manejo del partido y el Globo se dedicó a esperarlo muy
atrás, dejando preocupantes espacios por los laterales. Cuando se animó a
presionar un poco más arriba, el equipo cordobés empezó a mostrar falencias,
pero lo de Huracán no llegó mucho más allá. Con pelotazos frontales que no
encontraban un destinatario libre e incursiones poco profundas en el área
rival, casi no generó peligro.
Una vez más
Huracán tuvo un tímido intento de ser protagonista en la segunda parte pero
quienes se llevaron el papel estrella fueron las imprecisiones. Belgrano supo
aprovechar estos problemas, primero con jugadas aisladas y luego haciéndose
nuevamente del control del partido. Tuvo algunas jugadas bastante claras que
exigieron a Marcos Díaz y finalmente el gol llegó a los 30 minutos, cuando
Suárez recibió un centro pasado en el área grande y, completamente solo, remató
al arco. El Globo se atropelló para encontrar el empate y la falta de claridad
fue clave para que no lo consiguiera.
La pregunta
principal es a qué jugó Huracán. Por momentos hizo acordar a equipos anteriores
a los de la etapa Alfaro, cuando salían a los partidos a ver cómo se daba la
situación sin tener un plan claro. El Globo estuvo lento, nunca terminó de
decidir si quería tomar la iniciativa o jugar de contra. Y cuando se inclinaba
por replegarse y tirar el contragolpe, dejaba demasiados espacios atrás para
que un Belgrano envalentonado pudiera ingresar al área sin demasiados
problemas. Los laterales tuvieron una noche para el olvido. La falta de
precisión fue una de las culpables del resultado final, además de un mediocampo
casi inexistente tanto al momento de defender como al de atacar. Producto de
esto, los recursos de Huracán adelante fueron poco más que pelotazos frontales
que Coniglio tuvo muchos problemas para controlar y transformar en situaciones
concretas de gol. El arquero de Belgrano tuvo realmente poco trabajo durante
los noventa minutos.
Que llame la
atención el rendimiento en este partido es una buena noticia porque significa
que se espera mucho más del equipo. Sin embargo, a Huracán le sigue siendo
esquiva esa regularidad que podría permitirle transitar el torneo con más
tranquilidad. Se termina un semestre
bastante más positivo de lo que se había previsto y definitivamente hay
que poner el foco en eso. El equipo demostró que puede ser serio. Lo importante
es recuperar esa solidez que se perdió en los últimos dos partidos y construir
a futuro.



