Se terminó una
serie para el olvido. Era necesario un milagro para revertir el resultado y
esta vez no se dio. Sirvió el partido para ver cuál es el punto de partida de
este equipo que en pocas semanas inicia el campeonato y al que le faltan
solucionar varios puntos.
Si bien todos
eran conscientes de que la epopeya era casi imposible, Huracán salió al partido
con intenciones de ir a buscar el gol. Con más presencia en el área que lo que
nos tiene acostumbrados, el Globo no se achicó y, sobre todo desde los pies de
Pussetto y González, trató de acercarse al arco rival. Depetris y Mendoza
desperdiciaron jugadas claras, pero el arquero de Libertad también debió
intervenir en algunas ocasiones. El local no se desesperó por aumentar la
diferencia en el marcador global y sólo molestó de pelota parada.
A Libertad le
alcanzaron diez minutos en el segundo tiempo para terminar de borrar cualquier
mínima esperanza que pudiera mantener Huracán. A los 3, Recalde recibió una
habilitación de un compañero en la medialuna del área y la mandó a colocar. A
los 13, Salcedo interceptó un mal rechazo del arquero García y no perdonó. Los
minutos que quedaron del partido sobraron. Ya sin la mínima organización que se
había visto en la primera parte, el Globo hizo un amago de ir por el descuento,
pero se encontró con un Libertad que se había envalentonado con el resultado y
quería convertir el tercero. Pero el resultado ya estaba sellado.
Si hubiera
estado uno o dos goles abajo en el global, lo que se vio en el primer tiempo
quizá hubiese entusiasmado un poco más. Más allá de saber que, y ya es figurita
repetida, los delanteros de Huracán en pocas ocasiones son garantía, la
presencia más o menos insistente en el área rival da que pensar, sobre todo
recordando que Coniglio ya es parte del plantel. De hecho, cuando le tocó
ingresar y ya con el resultado definitivo, tuvo un par de intervenciones que
auguran algunas sonrisas en el futuro. La deficiencia más clara del equipo fue
el mediocampo. De nuevo Bogado estuvo desaparecido y la pelota casi no se
detuvo en la mitad de la cancha. Si bien Mariano González suele aportar pausa a
los ataques frenéticos de este equipo, hace falta más que un solo jugador con
buen pie para darle un norte a las jugadas. En la defensa los laterales
funcionaron mejor que los centrales y el arquero, más allá del error en el
segundo gol, tuvo algunas atajadas muy sólidas.
La
Sudamericana ya es tiempo pasado. Se viene otro torneo clave para Huracán. Otra
vez tendrá que mirar de reojo la tabla de los promedios y por eso es tan
importante que el equipo funcione con regularidad y solidez. Le faltan piezas
pero todavía tiene un poco de tiempo para acomodarse.

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